lunes, 7 de diciembre de 2009

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara

He publicado el compromiso de que en la próxima edición de la FIL ya existirá la agencia radiofónica de información cultural que imagino -y construyo- desde hace tanto tiempo.

Me he comprometido públicamente (me he impuesto el compromiso) de que en la XXIV Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en 2010, ahora con Castilla y León como invitados especiales, asistiré como director de un equipo de reporteros y editores, haremos una cobertura completa, transmitiremos en vivo.

Supongo que, todavía, desde la plataforma de ABC Radio y Organización Editorial Mexicana. Tal vez los primeros clientes de la agencia. Los primeros pasos para la consultoría en desarrollo de medios que quiero armar.

¿Por qué no? ¡Hagámoslo!

viernes, 30 de octubre de 2009

Una tesis

Me gusta esta frase de Jorge Fernández Menéndez, hoy en Excélsior: "los votos los ponen los pobres y el dinero los ricos (...) la opinión pública la genera la clase media". Atractiva como toda simplificación, estimulante por lo que puede resultar de un ensayo bien hecho. Hagámoslo.

lunes, 26 de octubre de 2009

Dos buenas noticias de la radio comunitaria

Me escribe Carlos Plascencia desde Oaxaca para anunciar que siete organizaciones iniciaron -el viernes 23 de octubre- una "nueva aventura radiofónica", una radio comunitaria por internet que llaman La Banda Civil y que ya transmite (de lunes a viernes, de las 10:00 a las 14:00 horas).

Le respondo enseguida: "De veras me da muchísimo gusto la noticia de ésta tu nueva aventura, felicidades a tí y a todos los cómplices.

"Sabes que comparto la esencia y los detalles, las definiciones y los propósitos, los principios y las utopías que encuentro en los documentos que me mandas (...) considérame uno más de los abajofirmantes, y colaborador en lo que necesites, particularmente si -como estoy seguro de que será- te empeñas en dar un espacio a los niños y la construcción de ciudadanía (...)

"En fin, gracias por construir una referencia en el sur, para reconocernos desde el resto del país. Y sí, 'La radio es de quien la escucha' ".

Carlos Plascencia es el presidente de la asociación civil Comunicadores de los Valles Centrales de Oaxaca. Tal vez con él, allá, sea posible el quinto encuentro regional de La Radio para los Niños.

(El lunes 9 de noviembre me escribe para pedir "unas líneas" sobre ésta propuesta, que presentaría al día siguiente en asamblea).

El sábado 31 de octubre me entero por Reforma de que "la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) emitió su opinión favorable para que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) otorgue permisos a 10 radios comunitarias", incluso Comunicaciones Filo de Tierra Colorada, de Xaltepec Palmar de Bravo en Puebla. Vaya, parece que Hilario Cruz logró tener la radio, ¿habrá aprendido a hacer la radio? Le escribiré, para satisfacer mi curiosidad.

Ya no es Xalli, La Radio Contigo, que quisimos hacer nacer en 2002. Sé que poco después hubiéramos podido optar por uno de los permisos entregados al gobierno del estado de Puebla. Ahora Hilario Cruz es parte de la dirección nacional de Amarc México. ¿Podrá pagarme ahora los gastos de entonces? Viajes, talleres, la elaboración de un proyecto completo y la integración de un consejo académico... los buenos viejos tiempos.

Agrego el viernes 13 de noviembre su respuesta: "Mi queridisimo y entrañable amigo primero te devo una disculpa por no haberte compartido esta noticia sin enbargo estoy seguro que me perdonaras este olvido involuntario y llena de mucha alegria el ver tu correo y quiero que sepas que sigues siendo nuestro colaborador pues tu nos habriste paso en todo este largo camino que finalmente esta por concluir su etapa legal y decirte que sigue siendo xalli la radio contigo asi como el diseño de la tipografia que hiciera el botello con el color rojo aunque ahora con un insidente de por medio que espero lo superemos pronto un fuerte abrazo maestro y pronto queremos verte por estos lugares y el lunes comenzamos la construccion de nuestro local te envio copia de dicho suceso". Se refiere a un presunto intento de secuestro de tres de sus colaboradores por policías municipales de Tecamachalco, ya detenidos.

viernes, 16 de octubre de 2009

Banda ancha universal

Leo que el gobierno de Finlandia decretó que todos sus 5.5 millones de ciudadanos tienen el derecho constitucional de una conexión a internet de banda ancha, al menos 1 MB, desde junio de 2010. En Finlandia 79 por ciento de la población tiene conexión a internet, y más de un millón de usuarios tienen banda ancha.

Luego me entero de que en abril el Primer Ministro australiano, Kevin Rudd, inició un proyecto de más de 30 mil millones de dólares para dotar a su país de la infraestructura más moderna en acceso a internet. Comparó la magnitud de la tarea con la construcción de la red ferroviaria en el siglo XIX y de autopistas en el siglo XX: "el proyecto de construcción nacional más importante de la historia australiana".

El martes 17 de noviembre, El País informa que
"El acceso a Internet con banda ancha de un mega de velocidad formará parte del denominado servicio universal, lo que supone ofrecer estos servicios con calidad y a un precio asequible en cualquier zona, a partir de 2011, según ha anunciado hoy el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián".

En su editorial del sábado 21 comenta que el anuncio "Es más ambicioso que el de Francia, pero menos que el de Reino Unido o Finlandia, que tras un primer paso el año próximo pretende garantizar 100 megas en 2015". Pero advierte que "La promesa podría haber sido más osada. Tal y como evolucionan los usos de Internet, dentro de un año una velocidad de un mega puede resultar demasiado pobre. Falta, además, conocer las velocidades de subida y bajada de archivos que se obtendrán realmente y su precio para el consumidor".

En México, el miércoles 21 de octubre la Cámara de Diputados aprobó (ajustada) la propuesta del presidente Felipe Calderón de gravar con 3% a la telefonía celular y el acceso a internet, además del cargo de 16% por valor agregado a tarifas que ya son más altas que el promedio mundial para servicios similares. (El Senado lo corregiría enseguida, pero la actitud de gravar el acceso a internet y las telecomunicaciones queda tal cual, de lo que han sido responsables desde Calderón hasta la mayoría de todos los partidos en la Cámara Baja).

jueves, 1 de octubre de 2009

Para una clase pendiente en mi vieja escuela

“Sí, nosotros, los medios y el público también somos culpables.

“Conductores, reporteros y analistas privilegiamos la cobertura de legisladores 'exóticos'. Cuando aparece un diputado formal, que habla de cosas serias, los periodistas ni siquiera encienden sus grabadoras. Se mueren de aburrimiento. Pero de pronto el legislador escandaloso se dirige a la tribuna. Cámaras y micrófonos se encienden. Los periodistas se espabilan. 'Viene El Hermoso, él siempre da la nota'. Y El Hermoso efectivamente da la nota. Insulta, escupe. Chilla y gime desde la tribuna. Entre más lo hace, más se regodean los medios. Ya hay nota que reportar y analizar.

“Del otro lado, el público escucha fascinado los chiflidos y las mentadas que vienen desde San Lázaro. Muchos se indignan. Otros celebran la picardía mexicana. Todos se fascinan por el espectáculo. Los índices de audiencia se incrementan. Es la política de vodevil”. (“Medios y público, culpables” de Leo Zuckermann en Excélsior del lunes 28 de septiembre de 2009).

“Hay una manera de parar el vodevil: no premiarlo en los medios” (“Vodevil” de Héctor Aguilar Camín en Milenio del martes 29 de septiembre de 2009).

martes, 8 de septiembre de 2009

El periodismo y la construcción del miedo

¿Por qué la percepción generalizada de que las cosas son al revés, en el sentido opuesto a los hechos?, pregunta en su columna de hoy en Milenio Héctor Aguilar Camín, también director de Nexos que en su número de septiembre publica un reporte, sí, indiscutible acerca de la disminución relativa de homicidios en México.

Quizá se deba, cita al autor del reporte "Homicidios", Fernando Escalante Gonzalbo, “no al número de homicidios sino a que sean más notorios, concentrados en algunas ciudades (de rápido y desordenado crecimiento) o más espectaculares: cuerpos mutilados, decapitados, con mensajes escritos, es decir, dirigidos a los medios de comunicación, en un despliegue pensado para aterrorizar” (yo subrayo).

Los medios, concluye Aguilar Camín, hemos hecho nuestra parte del trabajo y creado una terrorífica campaña informativa en la que cada noticia macabra es cierta pero el mensaje global resulta absolutamente contrario a la verdad.

Entonces, disiento de Ciro Gómez Leyva, que hoy mismo y en el mismo diario relata una discusión reciente con el presidente Felipe Calderón. El periodista ha escrito que ésta ha sido una generación "genéticamente incapaz" de cualquier cambio trascendente. "Yo creo que de esta generación tú no te puedes excluir", le recuerda el presidente."-Ustedes tienen el poder público". "-Ustedes tienen el poder de los medios". Y Ciro, cobarde e hipócrita, se hace a un lado: "Claro que hay insuficiencias de este lado (...) Pero no es un poder simétrico". Ganas de hacerse pendejo.

(Escribe Leo Zuckermann en Excélsior del 3 de noviembre: "La pregunta de Calderón, sin embargo, me parece legítima: ¿acaso los medios no somos parte de esta generación que ha fracasado en cambiar al país? ¿Dónde estamos en toda esta historia de frustración? ¿Qué hemos hecho nosotros en el retraso de los cambios? ¿En qué hemos fallado? Las respuestas merecen un análisis serio. Por lo pronto reitero que los medios somos culpables en andar privilegiando el escándalo sobre la sustancia").

Agrego el miércoles: Aguilar Camín sigue comentando los dos textos principales de Nexos de septiembre, y de plano escribe que "los medios nos entregan una visión suplantada de la parte por el todo". El hecho, dice, es que los homicidios en México, incluidos los del narcotráfico, no han hecho sino descender; los homicidios del narcotráfico, vistos aisladamente, no han hecho sino crecer.

Y el martes que también se publica la noticia de la renuncia de Eduardo Medina Mora a la Procuraduría General de la República, recuerdo aquel discurso en la inauguración de un seminario precisamente para discutir el manejo de la información relacionada con los narcotraficantes y otros grandes criminales: "Es importante crear conciencia de que la acción mediática del crimen organizado aumenta la fuerza de un enemigo que también es enemigo de los profesionales de los medios". "Las organizaciones criminales han entendido que la publicidad de acciones cruentas contribuye a amedrentar a otras bandas, a la población y, por tanto (...) a inhibir también la acción de la autoridad". "Cuando la violencia se muestra repetidamente fuera del contexto de su combate, la criminalidad se trivializa, aparece como omnipotente e invencible y provoca desánimo o parálisis entre la población".

Tomo cualquier periódico y en su primera plana muestra como noticia principal alguna "ejecución" por un "comando" (¿por qué ejecución y no asesinato, por qué comando y no grupo?) En las páginas interiores (¿por qué no volver a confinarlo a la "nota roja"?) son mucho más numerosas, y tal vez más trascendentes, las noticias de capturas o muertes de jefes del narcotráfico. ¿Por qué?

Por cierto, en el mismo número de Nexos lean la columna de Luis González de Alba que ahora describe un modelo matemático desarrollado por investigadores de la Universidad de Cornell sobre "Vida y muerte de las noticias". Interesante. Como para una nueva entrada...

viernes, 21 de agosto de 2009

Libros virtuales, lectores reales

Amazon, Microsoft y Yahoo planean formar una alianza para oponerse a un probable acuerdo que dará a Google los derechos para comercializar copias digitales de millones de libros, según informa The New York Times y comenta El País. “This deal has enormous, far-reaching anticompetitive consequences that people are just beginning to wake up to”, dijo Gary L. Reback, abogado de lo que llamarían (qué cínicos) Open Book Alliance: una alianza por el "contenido abierto".

Agregado el lunes 21 de septiembre: El nuevo best seller de Dan Brown, "The lost symbol", como edición para Kindle supera en ventas a la edición impresa, y seguramente no es sólo porque su precio de 9.99 dólares es menor que en la versión de papel, 16.17 dólares. De la nota publicada hoy en Reforma se deduce que ha tenido más de un millón de descargas desde Amazon.

(Trabajo en proceso...)

lunes, 3 de agosto de 2009

Periodismo hiperlocal multimedia

Se cumple un mes desde las elecciones del domingo 5 de julio, falta otro tanto hasta la instalación de la nueva Legislatura federal y un par de meses para el inicio del mandato de gobernantes y legisladores del DF.

Anulé mi voto, como una forma de enterar a los próximos legisladores y a sus partidos de que no nos gusta su forma de hacer política. Pero, ya se sabe, el voto nulo es insuficiente y hasta contraproducente si no se acompaña por acciones políticas concertadas, intencionadas, trascendentes. Se trata de establecer controles eficaces, canales de comunicación y fórmulas de diálogo efectivas.

¿Qué le toca hacer a un periodista? Periodismo, desde luego. Y eso haré. Se me ocurre un ensayo de ese "periodismo hiperlocal multimedia" que postulé tres años antes para aquel experimento fallido que fue OEM en Línea. A 10 años de vivir en Azcapotzalco, 29 años en la capital, con 27 años de experiencia profesional, sí que puedo intentarlo.

Ayer martes, el servicio Economic Intelligence Unit publicó un par de textos breves sobre la declinación de los grandes periódicos pero el fortalecimiento de algunos periódicos locales, digamos que los más locales. Fue una lectura sugerente, para decidir el título de esta entrada, y confirmar la intención de iniciar (¡profesionalmente!) la aventura de un proyecto de periodismo comunitario para Azcapotzalco.

lunes, 13 de julio de 2009

El copyleft y el consumo cultural

Escribiré algo sobre lo que platicamos anoche al despedirnos en Morelia para regresar a la ciudad de México. Me llamó la atención cómo Laura y Juan José se escandalizaron porque extorsionaron a los chavos que querían vender películas de arte copiadas ilegalmente... pero no se escandalizaron porque los chavos copiaron ilegalmente películas de arte. Quiero decir que las mafias de extorsionadores, por supuesto, llegan DESPUÉS del acto de copiar películas, después de la operación de venderlas o comprarlas.

Laura dice que antes de eso vivían algunas personas, hacían copias de su música favorita para venderla a los cuates. Menciona que Gilberto Gil se pronuncia contra el castigo a la piratería, y que Joaquín Sabina hablaba alguna vez de que son más piratas las grandes compañías disqueras que se quedan con los ingresos de los artistas. Yo creo que eso es para las galerías, pura pose.

Pero es cierto, se debe considerar el movimiento del "copyleft". Aunque yo me refiero a algo más que también está ignorando nuestra "izquierda" como tema de discusión y propuesta: digamos que estamos educados como consumidores y no como productores, por eso no nos importa robar propiedad intelectual. Y digamos que me preocupa (y me preocupa que a nuestra "izquierda" no le preocupe) cómo los mexicanitos nos acostumbramos a comprar copias de mala calidad, literalmente "copias baratas"...

¿A qué llamo propiedad intelectual? A lo que se crea con la propia imaginación y que se puede vender como producto del propio trabajo intelectual. A Laura le sorprende que se pueda considerar como una propiedad; yo creo que sí, desde luego, aunque ella insiste en la vieja coartada de que en el momento en que una obra se publica, que se hace pública, es ya patrimonio de todos. Ya quiero verla cuando alguien copie una de sus coreografías.

Pienso que ésta es una buena discusión, sobre todo porque no tiene respuesta. Los anglosajones se van por el copyrigth, el cobro por cada vez que toman una de sus creaciones... en la tradición napoleónica importa el creador más que la obra, se habla del derecho de autor... Lo que importa ahora es decir que los mexicanitos no respetamos ni al autor ni a su obra, nos apropiamos de la obra e ignoramos al autor, nos condenamos a no ser creadores sino puros y simples consumidores. Otra forma de esa misma falta de respeto al autor y su obra es el consumo de copias de mala calidad, totalmente ajenas al propósito de creación original. Y si nos vamos al extremo, en esto caben también las películas dobladas o los resúmenes de "obras maestras" de literatura.

Pero sí, lo que más importa ahora es el necesario cambio de idiosincracia para reconocernos en la posibilidad y el reto de ser creadores y no sólo consumidores. Además, claro, del hecho grosero pero veo que no tan evidente de que cuando se compra un disco pirata se entregan directamente diez pesitos a una mafia asesina, ladrona, corruptora. Y no hablamos de dos o más tipos de piratería, no hay una piratería buena.

En cuanto a la relación del autor y su obra, y de estos con sus consumidores, en los términos de una "industria cultural" que permite la profesionalización de los creadores, artistas y académicos, es la misma forma de piratería.

La piratería es un concepto histórico, romántico, preindustrial, incluso en su forma de literatura.

Laura da dos ejemplos: desde que murió su maestra Nancy "su técnica tiene ese sellito de copyrigth", y lo mismo pasó con Feldenkreis, "resulta que si no tienes esa certificación que algún vivales se inventó estás violando el copyrigth". Extrañamente, para Laura eso "es un abuso, es como si patentaras una teoría" (!) Y ahí está: ¿cómo aumentar el número de patentes registradas por mexicanos, si la producción teórica, intelectual, académica es muy escasa ¡y si los posibles usuarios lo consideran no un derecho del autor para proteger su trabajo, sino un abuso!

Ahí es donde entra la alternativa del copyleft, y la idea del contenido abierto, el open source...

La crítica al copyrigth se refiere a la apropiación de la obra por el editor. El concepto de autor es muy reciente. Es un invento burgués. Por eso la respuesta es romántica: la exaltación del individuo, el culto a la libertad, el rechazo a la originalidad, la prédica contra las instituciones y sus reglas, la celebración de lo efímero.

Laura dice: pues yo soy más práctica, sólo quiero hacer lo mío y ya, y hablo como creadora. Respondo: "pues yo soy más práctico, de algo tengo que comer y si para eso tengo que vender robado pues vendo robado"... "es que somos pobres y los discos originales están muy caros"...

Ciertamente es muy complejo. No tiene una respuesta fácil, tal vez no tiene una respuesta o tiene más de una o tiene una respuesta que no nos gusta o que no sabemos reconocer. Lo que digo es que esta discusión es necesaria y que nuestra "izquierda", la vanguardia lúcida de la sociedad, no puede ni quiere hacerlo.

Las licencias copyleft como Creative Commons o GPL (General Public License) se oponen a los derechos de autor tradicionales, limitados al creador. Estas nuevas licencias proponen que las obras pertenezcan también al usuario, que es libre de modificar y redistribuir sin ningún costo; eso sí, debe publicar el resultado bajo las mismas condiciones. El copyleft por tanto requiere un compromiso, el compromiso de publicar bajo una licencia libre que impida a los creadores de programas lucrar con trabajos de otros. Si el copyright dura 5 años y luego llega el dominio público -como lo pide el Partido Pirata de Suecia-, nada impide a los desarrolladores usar entonces código sin derechos para publicar programas comerciales; el copyleft sí que lo prohíbe (nota en El País 290709).

Pendientes: leer el comunicado de Richard Stallman, "gurú del software libre y creador de las licencias copyleft". El documento sobre la economía pirata mencionado por Leo Zuckerman. La discusión abierta por el gobierno de Canadá.

Agregado el viernes 21 de agosto: Amazon, Microsoft y Yahoo planean formar una alianza para oponerse a un probable acuerdo que dará a Google los derechos para comercializar copias digitales de millones de libros, según informa The New York Times y comenta El País. “This deal has enormous, far-reaching anticompetitive consequences that people are just beginning to wake up to”, dijo Gary L. Reback, abogado de lo que llamarían (qué cínicos) Open Book Alliance: una alianza por el "contenido abierto".

(Trabajo en proceso)...

jueves, 30 de noviembre de 2006

La conferencia de Zacatecas

OEM EN LÍNEA: EL FUTURO YA NO ES COMO ANTES

La aventura de Organización Editorial Mexicana en Internet se inició el 16 de febrero de 1997, cuando un equipo de cuatro periodistas inició la captura de los primeros datos corporativos para empezar a dar forma a las páginas electrónicas de El Sol de México, Esto, La Prensa, y una veintena de los diarios que OEM edita en todo el país, incluso El Sol de Zacatecas. El diseño y la programación de las páginas en la red eran entonces tan rudimentarios que ahora nos hacen sonreír.

Era un momento de novedad tecnológica y de intuiciones empresariales, en el que las empresas periodísticas cedían a la leve evidencia de que había que tener presencia en Internet. Nada más. La red de redes cumplía apenas su primera década como una realidad pública, más allá de las experiencias meramente universitarias o los juegos académicos, y el acceso a Internet era una excentricidad demasiado cara como para aspirar a un público multitudinario.

Se trabajaba durante la madrugada, durante seis o siete horas después del cierre de la edición impresa de El Sol de México. Se esperaba al cierre de una sección, que bajaba a los talleres de impresión, y entonces nosotros podíamos tomar tres o cuatro notas que se publicarían al día siguiente para copiarlas a la página electrónica. Mientras tanto se cerraba otra sección, y se repetía el procedimiento con otras tres o cuatro notas. Por fin se resolvía la primera plana, y entonces se tenían las seis o siete notas principales para la página principal de nuestro sitio. Alguno de nosotros trabajaba sobre las fotografías, las cortaba al tamaño indicado y las insertaba en las notas que así podían ser ilustradas, no todas.

Algo similar se hacía con las páginas de los periódicos editados en los estados, mucho más sencillas y con información notablemente menor, pues dependíamos de las notas que nos enviaban y esto no siempre sucedía, o nos llegaban sin la indicación de cuál sería la nota principal en la edición impresa del día siguiente, sin pies ni cabeza, y con frecuencia las recibíamos “en bruto”, antes de una primera revisión de estilo, ortográfica o incluso de sintaxis periodística.

Esencialmente, usábamos alguna versión de Word como procesador de textos y un programa ya descontinuado desde hace varios años, también de Microsoft, llamado Front Page, suficiente entonces para manejar un lenguaje html todavía sin las complicaciones ahora habituales con el flash y el mp3. Las herramientas adicionales para intentar una interlocución con los lectores estaban reducidas al correo electrónico, que sin embargo ya despuntaba como la explosión comunicacional horizontal y ubicua que ha llegado a ser. Era el tiempo de Netscape, y la gran novedad era el ICQ, otro ilustre difunto, como Napster, que también pagó con su propia vida el privilegio de marcar un camino que ahora transitamos sin memoria.

Así pasaban los días, los mil y un días hasta septiembre de 2000, cuando la cobertura periodística de las Olimpiadas de Atlanta nos enfrentó con la realidad de que nuestro trabajo en Internet tenía que dar un salto hacia un futuro que se hacía presente a una gran velocidad. Entonces se llamó a una empresa externa especializada en programación y diseño de sitios y páginas electrónicos, que desarrolló en muy poco tiempo un nuevo sitio para El Sol de México, el periódico insignia de OEM.

Este momento marca el inicio de una segunda etapa en la aventura de Organización Editorial Mexicana en Internet, con nuevas soluciones técnicas y ciertas posibilidades de participación de los lectores que no terminaron de desarrollarse y explotarse, como el chat y el “Reportero ciudadano”, aunque fueron prefiguradas con claridad en un sitio radicalmente renovado, con más colores y mucho más movimiento. El procedimiento de alimentación de las páginas era esencialmente el mismo, ahora con un programa, llamado Net it, que ofrecía más posibilidades de edición aunque, cómo evitarlo, al paso de los siguientes seis años se volvió demasiado rígido y se agotó.

El equipo responsable de actualizar en Internet la información de los periódicos de OEM creció y se dividió. Alguien se hacía cargo solamente de la información deportiva de Esto como un diario especializado, alguien se apartó para iniciar un equipo propio que desarrollaría el sitio de El Sol de México, el diario matutino más importante de la organización.

En el año 2000 levantaban la cabeza buscando un sitio propio, en un mundo virtual pero no por eso menos sobrepoblado, frenéticos individuos buscando oportunidades de negocio y marcando territorios de novedosísima expresión y comunicación alternativa. Vivimos repetidamente, casi cada día, el hallazgo celebrado con estruendo de algún repentino nicho de mercado que volvía millonarios a veinteañeros recién salidos de la universidad, pero también el asombro ante posibilidades infinitas de expresión y comunicación.

Compartíamos un cierto orgullo por haber salvado el caos del Y2K que nunca fue, y con ese aturdimiento nos encaminábamos a otro caos no anunciado pero que sí fue, cuando estalló la burbuja punto com y miles de pequeñas empresas fundadas en la virtualidad del ciberespacio se desvanecieron en la materia de los sueños.

Los periódicos evolucionaban en su oferta en Internet, tratando de seguir los hábitos cambiantes y no siempre nítidos de sus lectores. Los más tradicionales, aferrados al viejo “soporte papel” tan entrañable, y huyendo de chocantes complejidades tecnológicas que parecían del todo innecesarias. Los más innovadores, extraviados en el vértigo de una profusión de estímulos visuales que exigían la conversión del texto periodístico en una pantalla de convulsiva animación colorida. Y en el centro, la noticia, revestida con ropajes inesperados que velaban su valor germinal de información y formación.

En 2003 se creó la Vicepresidencia OEM en Línea, y la aventura de Organización Editorial Mexicana en Internet inició su tercera etapa, que en estos días está dando paso a su momento más desarrollado: la presentación de un portal que concentrará y organizará la información cotidiana de todos los diarios de la organización.

Un recuento de estos últimos tres años permite entrever tres momentos sucesivos que fueron madurando la idea y la posibilidad de un portal horizontal, que pronto integrará la información generada por más de cuarenta editoras locales cada una a cargo de su propio sitio, además de micrositios con información específica y coberturas periodísticas especiales.

En el primer año, 2004, la meta fue asegurar la presencia en Internet de cada uno de los diarios matutinos editados por OEM. Simultáneamente se iniciaron secciones y servicios realizados en la ciudad de México pero compartidos por todas las páginas: primero una página para presentar información cultural, OEM Culturas, y más tarde otra para la información electoral, OEM Elecciones.

Durante el siguiente año de esta etapa, 2005, se procuró el desarrollo de las páginas de las editoras, a partir de necesidades locales y con recursos periodísticos propios, necesariamente desiguales. En este periodo tomaron forma otras páginas y servicios para los lectores, preparados en la capital del país y compartidos por todas las editoras en sus páginas electrónicas: una página con información sobre la migración y los migrantes, Mi Tierra, otra con foros que buscaron la participación interactiva de los lectores, Foros OEM, y un primer boletín electrónico diario que alcanzó a poco más de mil destinatarios registrados, OEM República.

Ahora mismo, 2006, la prioridad y el motivo de todo nuestro trabajo son integrar y desarrollar las páginas de todos los diarios de OEM en un solo portal, que además renovará la imagen de Organización Editorial Mexicana en la red.

Nuestro equipo ha crecido, ahora somos más y más diversos quienes actualizamos la información en Internet de los diarios de OEM. Somos diez quienes nos hacemos cargo de este trabajo desde la ciudad de México, cinco de nosotros trabajando directamente con los contenidos editoriales, y más de cuarenta editores dedicados a la actualización de las páginas locales en las ciudades donde se edita alguno de los setenta de la organización.

Sobre la marcha, particularmente durante los últimos tres años, hemos reconocido la importancia de definir tareas específicas para una edición en línea, una forma de periodismo que se ha desarrollado con sus propias reglas que la diferencian notablemente, muy notablemente, de los ritmos y las intenciones de las ediciones impresas.

De manera que, además del trabajo de generación y edición de información, esto es, del desarrollo de contenidos editoriales, necesariamente a cargo de profesionales del periodismo, entendimos que hacía falta ayuda especializada en tres áreas: programación y soporte técnico, diseño y desarrollo de productos virtuales, y publicidad y mercadotecnia.

Con estas ideas, avanzamos hacia la definición del perfil deseable para un editor de OEM en Línea: esencialmente, alguien con habilidad suficiente para a) imaginar, investigar, acopiar, seleccionar, editar y preparar la información b) relacionarla temática, cronológica o geográficamente c) enriquecerla con imágenes, audio y video, animaciones y otros recursos similares o posibles, para finalmente publicarla en nuestras páginas electrónicas. Un periodista multimedia.

Pensé que estos antecedentes serían necesarios para, por fin, hablarles de lo que interesaría a ustedes –y de lo que nos interesaría de ustedes- como futuros profesionales de la comunicación, usuarios de periódicos en línea que eventualmente querrían dedicarse a planear, mantener y desarrollar periódicos en línea. Con estos breves aunque dilatados antecedentes, mencionaré las alternativas que en un futuro próximo ofrecerá Organización Editorial Mexicana a los jóvenes en los nuevos campos del ciberperiodismo.

"Los desafíos de la comunicación" también existen para nosotros, por supuesto. La realidad nos reta, la competencia nos motiva, los lectores nos comprometen, continuamente y día con día. Para entender mejor nuestros propios desafíos trataré de resumirlos en cuatro grupos de problemas como campos acotados para proponer y ensayar soluciones. Estas son nuestras apuestas:

1) la idea de fortalecerse desde lo local, con una redacción nacional virtual en tiempo real, que se sustenta en la tendencia característica de Internet a des-centrar la información o multiplicar los centros de referencia

Internet no existe. Internet es una gran ilusión colectiva que se mantiene apenas porque nosotros lo queremos. Todos sabemos que Internet es una red virtual, una red de redes que tiene existencia sólo porque todos hemos decidido que así sea. Desde luego, las máquinas que usamos para construir esta ilusión tienen existencia física, pero operamos con ellas mediante conjuntos lógicos de instrucciones que no tienen más existencia física que la que les damos con nuestro tacto y nuestra vista.

Internet es una entidad imaginaria que tiene su centro ahí en donde cada uno de nosotros se sienta frente a una pantalla iluminada y escribe la dirección de una página, o pide el acceso a un servidor. Una esfera perfecta, infinita, que nos permite ubicarnos en cualquier sitio y desde ahí generar o comprender una realidad propia, coherente, compartida.

Con la perspectiva de un periodista, entonces, Internet permite e impone una dislocación del esquema hasta ahora convencional de la comunicación: el emisor que ordena, hace inteligibles y concentra los mensajes, y que los dispone en un único soporte, rígido e inmutable, al que deben acudir los receptores para enterarse de una cierta percepción de la realidad.

Esta disposición del periodista como emisor, del periodista como operador de un medio de información, es posible ahora para nosotros en cualquier momento y en cualquier lugar, lo que dispersa en el tiempo y en el espacio la rutina que fue habitual durante varias generaciones de periodistas, editores y directores concentrados durante unas cuantas horas en un único espacio físico, ruidoso y oliendo a tinta. Los periódicos en línea se actualizan constantemente, cada pocos minutos dan forma a una posible edición impresa del día siguiente –o a una “extra”- con noticias que, como aprendemos en la escuela, mueren en cuanto nacen y se alimentan de ellas mismas.

¿Cómo tratamos de aplicar estas ideas a nuestro trabajo cotidiano en OEM en Línea? Nos fijamos en la información local, la información que generan y publican todos los días setenta diarios impresos en treinta y nueve ciudades.

Esta localidad de la información tiene una explicación doble. Por un lado, la referencia espacial de una noticia, que como todos sabemos es más interesante para el público, tiene más valor periodístico, mientras más cercana está a su experiencia cotidiana. Por otro lado, esa ubicuidad que es propia de Internet: la información puede ser publicada por cualquiera con acceso a la red y los permisos necesarios, desde una terminal que puede estar conectada en cualquier sitio físico.

Imaginamos entonces una redacción nacional virtual. Un espacio de encuentro e intercambio de información, realmente inexistente, con una doble dimensión y por tanto una doble utilidad.

Es una redacción sincrónica, pues permite la presencia de varios editores al mismo tiempo publicando su propia información y relacionándola horizontalmente, en un mismo plano temático, genérico o geográfico. Es una redacción diacrónica, porque también es posible acceder a una base de datos común en momentos diferentes, durante todo el día puesto que la actualización es continua, según toma forma una noticia o según lo hace necesario el ritmo de producción de la edición impresa que sigue siendo nuestro más fuerte referente.

Una redacción nacional virtual así imaginada requerirá, en cada ciudad donde se publica un diario de OEM y en la redacción central de la ciudad de México, a decenas de editores en línea, co-laborando localmente en equipos multidisciplinarios de periodistas, ingenieros, diseñadores y mercadólogos, procesando y presentando la información en tiempo real con editores en puntos distintos y distantes, asegurando el diálogo con los lectores y gestionando sus consultas.

2) la necesidad de crear espacios de interlocución con los lectores y de participación horizontal de estos, que es otra de las características en el desarrollo de Internet

Fe de erratas: donde dice “editor” debe decir “lector”. Un lector editor, un lector que trasciende la vieja función pasiva del receptor de un mensaje sin capacidad auténtica, efectiva de réplica. Un lector editor que se desplaza del sitio que se le reservaba en el otro extremo de la línea canónica emisor-mensaje-medio-receptor. Estos nuevos lectores editores, con sus múltiples desplazamientos, se convierten en lectores excéntricos que desde cada punto en el que se encuentren pueden dialogar con el periodista profesional de un periódico en línea.

El medio de información, así, ya no es algo que está en medio, separando y diferenciando al emisor y al receptor, asignando a cada uno una función inmutable para una misma información. El medio, entendido como ahora tratamos de entenderlo, se convierte en un entorno, en este caso en un ambiente virtual que contiene a esa nebulosa de lectores que acompaña a un periódico en Internet.

Internet no tiene dueño y nadie puede realmente controlarla. La información fluye constantemente, en todas direcciones, en planos yuxtapuestos, con ritmos desiguales e inarmónicos. La información en Internet se hace, se deshace y se rehace en la medida en que se la apropia un usuario de la red, le agrega un dato o una interpretación propios y la pone a circular otra vez. Y otra vez. Y otra vez...

Con la información de Internet, el periodista ya no puede ser más la referencia única, el criterio de credibilidad. Su autoridad profesional se diluye en la competencia con otras fuentes de información que, sin embargo, no están obligadas por ningún rigor. ¿Cómo puede mantener un periodista su autoridad profesional en Internet, como un especialista con habilidades técnicas adecuadas para manejar este caos creciente de información? Nosotros creemos que aprendiendo a interactuar con los lectores tomados como otra fuente de información: el periodista en Internet como el agente que dibuja un orden reconocible al caos de datos.

Los lectores en Internet son usuarios que llegan a un periódico en línea vagando entre redes. Nómadas cibernéticos, gambusinos postmodernos, van de acá para allá rastreando datos e intuyendo significados. El periodista en Internet debe desarrollar la habilidad para intersectarlos en un punto, en un nodo de la red, donde sea posible una complicidad de intereses. Internet da el soporte, el profesional da el contenido, pero el lector da el sentido.

Tal vez ha llegado el momento de proponer a los periódicos en línea como periódicos de contenido abierto. En este modelo, el periódico pro-pone un contenido, una cierta estructura de información con un significado inteligible, pero se abre enseguida al flujo sin fin de datos, interpretaciones, opiniones, solicitudes y pro-posiciones de los lectores que vagan por la red.

Imaginamos entonces no un periodismo en la red, sino un periodismo en red, que reclama no sólo una co-operación en tiempo real de editores profesionales situados en tiempos y lugares diferentes. Un periodismo en red, de contenido abierto, reclama además como elemento necesario a sus propios lectores, que complementan en tiempo real el circuito de la comunicación: escribir no para que nos lean, sino para que nos respondan, apostar al diálogo con el lector.

Requeriremos, entonces, a editores multimedia capaces de trabajar en equipo y en línea, comprometidos con los lectores, interesados en el riesgo de la exploración de nuevos modos de hacer periodismo.

3) para los profesionales de la información (y para los estudiantes que se preparan para serlo), la importancia vital de una actualización permanente como nuevos periodistas multimedia, ya no sólo multitemáticos y multigenéricos

Internet es un fenómeno realmente muy reciente. Me parece que la mayoría de ustedes no habían sido concebidos cuando algunos nos maravillábamos por tenues noticias de que en ciertas universidades científicos locos empezaban a jugar con un invento de ciencia ficción: yo escribía una línea en mi computadora (bueno, en la computadora de mi instituto en mi universidad), de alguna manera la conectaba a un teléfono, ¡y esa misma línea podía ser leída en otra computadora, más allá del campus!

La imaginación se disparaba: sería posible un flujo continuo de información, una Babel infinita pero amable, que estaría disponible para cualquiera con sólo oprimir un botón. Bueno, no exactamente, pero qué quieren: así nos educaban las historietas. “¡Santo llamando a Tim Burton, Santo llamando a Tim Burton!”

La escuela de periodismo nos enseña, y nosotros aprendemos reverencialmente, los géneros canónicos para ordenar y dar forma a los datos de interés público. Aprendemos en arduas lecciones a decidir la forma más adecuada para presentar un texto periodístico, según el carácter de sus fuentes o el efecto que imaginamos en el lector. Pronto entendemos que esta diferenciación genérica es sólo una convención que facilita la lectura del periódico, y no tardamos en enamorarnos de la libertad que nos regala el género de géneros, el más noble pero el más exigente: el reportaje, que bien llevado se beneficia de las libertades propias de cada uno de los géneros periodísticos sin el lastre de sus limitaciones estilísticas y técnicas.

Aprendemos, pues, a asignar a cada suceso el género más adecuado para su transmisión al público. Aprendemos asimismo, desde luego, a explorar los infinitos temas de que está hecha la realidad. Aprendemos, por fin, a reconocer las diversas fuentes de las que se obtienen –o en donde se ocultan- los datos que dan forma a nuestro texto periodístico.

Desde la escuela, un periodista se busca o se sueña en el medio en el que se desarrollará profesionalmente. Prensa, radio o televisión, agencias o semanarios, oficinas de prensa o campañas, relaciones públicas o comunicación corporativa... y ahora, Internet.

Pero Internet nos reta con una dificultad mayor: tenemos que reaprender el periodismo, para trasplantarlo exitosamente en un soporte donde empezó a crecer silvestre pero que, desde hace varios años, reclama reglas propias de desarrollo.

Para empezar, las condiciones de la percepción: el lector en Internet debe sentarse frente a su computadora, en una posición más o menos cómoda pero única, en un lugar que esencialmente no puede cambiar, por lo que –más allá de los hábitos de consumo de mensajes audiovisuales de la nueva generación- nuestras notas deben ser más cortas, hechas para una consulta rápida, condicionada por la fatiga que impone la postura corporal y la luminosidad de la pantalla.

Reconocemos entonces que el periodista en Internet también está obligado a investigar, constantemente, investigar el periodismo mientras se hace periodismo. ¿Cómo decide un lector en Internet si entra o no a nuestro sitio? ¿De dónde viene y a dónde va cuando se detiene en nuestras páginas? ¿Cómo busca la información, qué hace con ella cuando la encuentra? ¿Cuánto tarda en su consulta, cómo navega dentro de nuestro sitio? ¿Regresa? ¿Cuánto tarda en regresar, con qué regularidad lo hace? El periodista en Internet también está obligado a imaginar.

Se solicitan editores dispuestos a seguir aprendiendo afuera de la escuela.

4) el fortalecimiento de la identidad profesional de los periodistas como mediadores y organizadores de la información en el caos cibernético, incluso en los márgenes físicos del periódico como institución histórica, p. e. los blogs

En Internet, el trabajo propio de un periodista sigue siendo uno que no cambiará, que no tiene por qué cambiar: ordenar la información, darle consistencia y sentido, proponer una significación y una prioridad de lectura, alentar una reflexión o una respuesta.

Vista de esta manera, Internet impone al periodista un enorme desafío: nada menos, mantener su identidad profesional, proponer el valor de su oficio justamente ahí donde está la materia con la que trabaja: la información, ahora compartida desde su génesis por un universo de lectores exigentes y escépticos que portan su propia información y también quieren compartirla.

Organización Editorial Mexicana se inició en los años setenta como una derivación de la primera cadena de periódicos en nuestro país, que ha crecido hasta convertirse ahora en la más importante por su magnitud, tradición y proyección en América Latina. OEM tiene presencia en prácticamente todo el territorio nacional, treinta y nueve ciudades que han tenido que ser enlazadas de diversas maneras, y una presencia consistente de aproximadamente 15% de lectores que crecieron con la costumbre de leer los diarios de OEM y que han migrado a Estados Unidos con esa costumbre, transformada en añoranza.

El futuro ya no es como antes. Imaginado, deseado, ansiado desde un presente volátil, difícil de fijar por un vértigo muchas veces sin sustancia, nuestro futuro de hoy nos impone sin embargo la necesidad de una nueva cercanía con un pasado elemental, ese pasado elemental que nos apremia desde la cátedra universitaria, los libros de texto y las enseñanzas de los viejos de la tribu.

Un aprendizaje que, a fin de cuentas, todavía es posible sólo en la sobrevivencia vertiginosa de una redacción, espacio mítico donde sobrevive mejor el más imaginativo, el más persistente, el más dotado para mirar de frente a la noticia y ponerle pies y cabeza.

Este, nuestro futuro de hoy, nos impone el desafío de volver a aproximarnos a los orígenes del periodismo, un periodismo vital que no tiene por qué ser alterado en su esencia por las nuevas tecnologías. Todo lo contrario: los nuevos dispositivos tecnológicos renuevan al periodismo, el periodismo entendido y vivido como una experiencia humana y humanizadora.

Vivimos y trabajamos ahora en medio de una nebulosa de información, entre wikis y blogs. Una proliferación de datos, una información in-forme, sin forma, o con una forma caótica. Como siempre –somos el segundo oficio más antiguo de la Humanidad-, toca a los periodistas darle forma, editar esta siempre nueva realidad. Nos alimentamos del cambio constante de la realidad: sepamos crecer con esa realidad.

Ciudad de Zacatecas, 31 de mayo de 2006

Mi renuncia (no entregada)

México, D.F., 6 de octubre de 2006

Marisol:

Es terrible lo que acaba de suceder: nada menos, me quitas toda autoridad frente a un editor, que además se ha burlado groseramente de mí. De esto no hay duda: yo le dije expresamente que NO puede hacer algo que, según tu mensaje, “por supuesto” que sí puede hacer. (Un mensaje que yo esperaba como respuesta a lo que yo te escribí, no como una copia de un mensaje para varios destinatarios). Por cierto: no hubo “dudas” sobre el uso de los cartones, fue una evidente y muy grosera falta de respeto no sólo a criterios editoriales que yo me había esforzado por establecer, sino a la indicación misma de que no hiciera lo que él y sólo él quiere decidir.

Pero esto es una anécdota, nada más. En el fondo, has permitido que un editor escoja a su jefe, o que él sea su propio jefe. Es un infausto precedente: has permitido que un editor, con argumentos plausibles pero parciales, ignore a voluntad los criterios establecidos para el trabajo de lo que se ha imaginado como una redacción nacional virtual, criterios mínimos para permitir una presentación uniforme de la información y un desarrollo ordenado de las páginas. En ésta indefinición, en ésta contradicción, abres el camino para que cualquier editor se haga de su propio jefe, varios jefes y ninguno.

Se ha despreciado mi responsabilidad de coordinar su trabajo y el de los demás editores, para integrar una información nacional desde las informaciones locales que publica cada página, según yo he entendido mi compromiso. (Información local, y no “lo más local posible”, no creo que sea posible establecer medios grados).

No creo que la salida sea terminar un “manual de políticas” editoriales, que por lo demás es un proyecto muy serio que requiere mucho tiempo y la participación de varios especialistas. No lo creo, porque nada permite suponer que se respetarán los criterios particulares derivados de los criterios generales, elementales, que ahora se desprecian.

Estos criterios rectores deberían ser muy sencillos de entender, y deberían establecerse sin vacilaciones ni contradicciones por sobre pueriles insubordinaciones y los mismos viejos vicios que parecían haberse reconocido ya hace tres años: 1) una cosa es la edición impresa y otra cosa es la edición en línea, nosotros desarrollamos una edición en línea 2) vamos a fortalecernos desde lo local 3) debemos generar contenidos propios. Todo, con el objetivo final de convertirnos en la referencia de información en internet de México para el mundo. Nada menos.

Con la experiencia del primer mes (ya tenemos cinco propuestas de calendario, ninguna estrictamente cumplida), es posible afirmar que sobrevivirán, fortalecidos y apenas enmascarados, los mismos tres grandes vicios que parecían ya claramente ubicados: 1) se actualiza sólo una vez cada 24 horas 2) se actualiza sólo con la información publicada por la edición impresa 3) se actualiza sólo con textos y fotografías. Una muy pobre manera de entender internet, y sus posibilidades ensayadas ahora mismo por otros diarios.

El nuevo programa para capturar y publicar la información, imperfecto e incompleto, apenas permite una mejor presentación de lo que ya se hacía, mal, hace tres años. ¿Cómo confiar en la seriedad de un programa que reduce la capacitación de sus usuarios al envío por correo electrónico de un par de hojitas, y a quince minutos de instrucciones por teléfono?

Cómo esperar algo real de un “nuevo proyecto” que ignora un diagnóstico obvio, nunca realmente realizado: 1) los responsables de las páginas son técnicos, no son periodistas con suficiente capacidad y autoridad 2) no se dedican exclusivamente a la publicación de las páginas, la actualizan al final de su jornada 3) trabajan durante la madrugada, cuando las ediciones en línea ya han sido cerradas y cuando los coordinadores están descansando 4) están muy mal tratados, incluso salarialmente 5) su equipamiento es precario, obsoleto, e incompatible con el del resto de los responsables de las páginas 6) no hay canales abiertos para el flujo de la información cuando sucede y no cuando debe enviarse a prensas.

Estoy convencido de que, a pesar de todas las limitaciones con las que hemos trabajado, se han logrado avances muy importantes. Estoy convencido de que, con sólo un poco más esfuerzo, organización, equipamiento y buen trato, sí es posible –muy posible- competir incluso con los grandes sitios en México, que ahora son una referencia incluso para editores y reporteros de nuestros diarios.

Estoy convencido de que esto es posible teniendo claras nuestras dos grandes ventajas comparativas, tal vez las únicas: 1) presencia en prácticamente todo el territorio nacional, seguramente con varios centenares de reporteros, fotógrafos, articulistas y editores 2) un consistente 15% de nuestros lectores que migraron a Estados Unidos con la nostalgia de haber crecido leyendo un diario de OEM.

Lo importante ahora es que se hace imposible trabajar con criterios así de contradictorios, y tan viejos que es inexplicable que se mantengan con vida artificial. Creo que es lo último. Ya se habían dado las dos condiciones que, cada una por sí misma, obligan a presentar una renuncia: primero, es evidente al menos desde hace nueve meses que me retiraste tu confianza; segundo, desde luego no estoy y no puedo estar de acuerdo con lo que has aceptado como “nuevo proyecto” para OEM en Línea, que no es más que una forma más bonita y, sí, quizá más práctica de hacer lo que ya hace tres años reconocíamos que era viejo.

Quiero pedirte muy respetuosamente que me permitas buscar otras opciones de empleo, con mi categoría y mi salario actuales, dentro de la misma Organización Editorial Mexicana. Si es posible, me atrevería además a solicitarte tu apoyo para lograr esto lo antes posible.

Quedo a la espera de tus comentarios. Un saludo,


José Alberto López Sustaita