lunes, 23 de junio de 2014

Leer, conversar, decir

Proyecto presentado a la Secretaría de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Aguascalientes, mayo de 2014:

Nombre del proyecto
Leer, conversar, decir

Objetivo general
Crear espacios comunitarios para la lectura, para el encuentro de los lectores con otros lectores y con escritores, y para el aprendizaje de la expresión radiofónica.

Objetivos particulares
  • detección de organizaciones comunitarias e inclusión de agentes locales de participación comunitaria
  • animación de espacios públicos con propósitos de convivencia, aprendizaje y recreación
  • ofrecer opciones de reconocimiento y participación para niños, niñas y adolescentes
  • fomento de la lectura y el aprecio de los libros como recursos de memoria e imaginación
  • apertura al público de acervos de libros, particularmente de escritores aguascalentenses y de la región
  • de esta manera, propiciar talleres de apreciación y de creación literarias
  • valorar a la conversación y el diálogo como recursos indispensables para la convivencia armónica de las comunidades y la solución sin violencia de conflictos
  • valoración de la tradición oral de las comunidades y la importancia de la memoria escrita
  • valoración de los ancianos como portadores de tradición y sabiduría
  • la radio como recurso accesible de información, comunicación y expresión comunitarias
  • elaboración de una metodología de intervención comunitaria mediante la literatura y la radio

Justificación

Los libros son contenedores de la memoria y de la imaginación de la humanidad. El acceso a los libros es indispensable para organizar nuestras visiones de la realidad y para asegurar la transmisión del conocimiento más allá de nuestra generación y de nuestra comunidad. Pero el solo acceso a los libros no basta, se requiere propiciar su utilización inteligente mediante diversas prácticas de lectura, que es decir los múltiples modos de apropiación de los libros según las necesidades de cada lector, las condiciones de cada espacio para leer, la disposición de momentos para leer, la posibilidad de compartir la lectura con otros lectores, etcétera.

La construcción de espacios comunitarios para la lectura compartida es, entonces, el primer paso de nuestro proyecto: no sólo facilitar el acceso a los libros, sino motivar su utilización inteligente para comprender la propia realidad, condición necesaria para la transformación de esta realidad como resultado de iniciativas colectivas nacidas de la conversación pública como estrategia de identidad y actividad comunitarias.

Por otra parte, la radio es un medio -de información, de comunicación y de expresión- que sobresale por sus cualidades de accesibilidad y economía: es fácil y divertido aprender a hacer radio, el aprendizaje y la producción pueden hacerse con equipos ligeros y móviles, la producción y la difusión de los mensajes son sencillas y baratas, su alcance puede ser muy amplio si se difunde por las ondas hertzianas convencionales, pero lo es mucho más si se coloca en un sitio propio en internet, en donde además puede permanecer como podcast para escucharse y descargarse en cualquier momento. Además estamos imaginando otras formas de difusión, que resultarán precisamente del trabajo en los talleres de radio comunitaria que proponemos, por ejemplo grabaciones en los autobuses urbanos o circuitos de bocinas en parques y mercados.

Nuestro lema es “La radio es de quien la escucha”, que sugiere precisamente la importancia de que una comunidad se organice para imaginar y producir sus propios mensajes radiofónicos, que los radioescuchas se formen en la crítica y así se apropien de la tecnología y el lenguaje de la radio para utilizarlos de acuerdo con su realidad y sus recursos y en beneficio de la misma comunidad, de manera que esta comunidad termina por hacerse cargo de la defensa y el mantenimiento de su radio.

Así, uno de los propósitos fundamentales de nuestro proyecto es propiciar o fortalecer la organización de grupos comunitarios, alrededor de problemas de la vida cotidiana que de esta manera pueden encontrar un cauce adecuado para su planteamiento y solución. En el caso de éste proyecto, tal organización comunitaria dispondrá de un acervo bibliográfico propio y de la capacidad de utilizarlo y acrecentarlo, así como dispondrá del adiestramiento para la expresión radiofónica de sus propios mensajes y de capacidad para gestionar su difusión y para obtener equipamiento técnico.

El beneficio que procura éste proyecto es la utilización del libro como instrumento de comprensión de la realidad e imaginación de alternativas, la generación de espacios y ocasiones para compartir la experiencia de lectura y conversar con otros lectores, y la capacidad para imaginar, diseñar, producir y compartir sus propios mensajes mediante el lenguaje radiofónico. Esta actitud y el desarrollo de estos recursos se trasladarán de por sí a cualesquiera otras actividades comunitarias organizadas.

El proyecto está abierto para toda la población de una cierta comunidad, y ciertamente el conjunto de esta población será beneficiada de alguna forma, pero estamos interesados en trabajar inicialmente con primeros lectores, que es decir niñas, niños y adolescentes, tal vez el segmento de la población más vulnerable pero también el destinatario más receptivo pues se encuentra en pleno proceso de formación de valores y habilidades para la vida.

paralaoreja ac está constituida como asociación civil desde octubre de 2011 pero ha trabajado durante 19 años en la promoción de la radio comunitaria y particularmente de la radio con niños y adolescentes. Ha organizado encuentros regionales de productores de radio para niños y adolescentes (Ciudad de México 1994, Guadalajara 1995, Xalapa 1998, San Luis Potosí 2006 y Aguascalientes 2012) y ha entregado dos veces el Premio Para la Oreja a la Creatividad Radiofónica para Niños y Adolescentes (Xalapa 2002 y Puebla 2012).

Libros Vagabundos es un colectivo independiente, una red de bibliotecas callejeras, surgido en la ciudad de Aguascalientes por un grupo de jóvenes de esta misma ciudad. Con el objetivo de fomentar la práctica de la lectura, se dedican al préstamo gratuito de los libros así como el fácil acceso a ellos. Pensaron: si la gente no va a los libros, que los libros vayan a la gente. Teniendo 20 meses activos, el proyecto se ha extendido a 26 ciudades de nuestro país, 1 de Colombia y 2 de Perú. Con el lema “Se prestan libros gratis”, podemos encontrarlos cada jueves y domingo en la plaza principal de la ciudad de 5 pm a 8 pm.

El proyecto es emprendido por cuatro integrantes de ambas organizaciones. Dos de ellos, participantes en el Diplomado de Profesionalización de Mediadores de Salas de Lectura, convocado en Aguascalientes por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Cultural de Aguascalientes.


Plan de trabajo

Se trabajará durante seis meses -de junio a noviembre de 2014- en seis colonias, de entre las consideradas por la Secretaría de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Aguascalientes en cumplimiento del Plan de Desarrollo Municipal 2014-2016. En las cuatro colonias se crearán seis espacios comunitarios de lectura colectiva y un taller de expresión radiofónica, preparados para seguir operando regularmente.

La estancia de trabajo para iniciar éste proyecto es de tres meses en cada una de las seis colonias, en los lugares y durante los horarios decididos de acuerdo con las prácticas comunitarias cotidianas y con la disposición de habitantes locales que se agregan para participar.

Se ofrece un acervo inicial de libros, integrado por préstamos y donaciones, que son la base para iniciar dinámicas de participación comunitaria en torno a la lectura. En cada sesión se agregan libros al acervo del espacio de lectura en formación, y al cabo de tres meses de trabajo se integra un acervo inicial con entre 50 y 100 libros propios. Una de las tareas de los espacios de lectura formados es organizar la donación de libros para acrecentar el acervo propio, así como programar círculos de lectura y encuentros periódicos de lectores con escritores.

Desde el segundo mes se inicia en el mismo sitio el trabajo del taller de expresión radiofónica, con el mismo grupo que se integra para hacerse cargo de continuar la operación del espacio comunitario de lectura y conversación.

Por nuestra propia experiencia, puede estimarse que en cada jornada de aproximadamente 2 horas en un espacio de lectura como los seis que estableceremos participan entre 50 y 100 personas. El taller de expresión radiofónica podrá producir hasta 60 minutos por semana, con 100 ó más escuchas. Los seis grupos de trabajo formados al cabo de nuestro proyecto tendrán un espacio en las redes sociales para desarrollar contactos en sus comunidades.

Se trabaja alrededor de ejes como el diálogo para la solución no violenta de los conflictos, prevención de violencia y delincuencia, o detección de problemas individuales de abuso infantil, embarazo precoz o tendencias suicidas, por ejemplo. La lectura y la radio se ofrecen como alternativas de ocupación inteligente del tiempo libre, para el reconocimiento identitario en la vida comunitaria y el fortalecimiento de la autoestima, o para motivar opciones vocacionales hacia especialidades académicas y oficios.

Los espacios de lectura y los talleres de radio abiertos en una colonia no son abandonados al iniciar el trabajo en una siguiente colonia: se mantiene la atención mediante el enlace constante con los agentes comunitarios, y de hecho se procura que se comparta la experiencia en una colonia para iniciar el trabajo en las otras cinco colonias que comprende el proyecto. Asimismo, se procuran interacciones de los grupos integrados en las seis colonias, para intercambiar y discutir experiencias particulares, para compartir información y recursos, y para planear actividades conjuntas en beneficio de cada grupo y de la ciudad.


Lugares

Colonia Ojocaliente I
Colonia Rodolfo Landeros Gallegos
Colonia La Estrella
Colonia España
Colonia Colinas del Río
Colonia Casablanca

Las colonias se encuentran en la relación de colonias establecidas por la Secretaría de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Aguascalientes para el programa “Acciones por tu colonia”. Las primeras cuatro colonias pertenecen a la Delegación Terán, Libros Vagabundos ha estado trabajando en la Delegación Centro, y las últimas tres colonias pertenecen a las otras tres delegaciones del municipio: Insurgentes, Pocitos y Morelos.

El criterio para seleccionar estas colonias es fundamentalmente la presencia en ellas de integrantes de paralaoreja ac y de Libros Vagabundos (asociación civil en formación), quienes al habitar en ellas facilitan el inicio del proyecto y la integración de grupos de trabajo.


Calendarización

junio-agosto de 2014:
Colonia Ojocaliente I

julio-septiembre:
Colonia Rodolfo Landeros

agosto-octubre:
Colonia La Estrella

septiembre-noviembre:
Colonia España

octubre-noviembre:
Colonia Colinas del Río

noviembre:
Colonia Casablanca


Beneficiarios

Habitantes de seis colonias de las cinco delegaciones administrativas del Ayuntamiento de Aguascalientes. En primera instancia, quienes participen directamente en el establecimiento de los espacios comunitarios de lectura colectiva y en los talleres de expresión radiofónica. En última instancia, también sus familiares, y el conjunto de sus comunidades en cuanto se trata de experiencias necesariamente compartidas y que tienden a generar nuevas actitudes de convivencia y participación.

En cada una de las seis colonias consideradas para éste proyecto se espera integrar grupos de entre cinco y diez personas con participación regular. El proyecto procura integrar grupos de trabajo comunitario que sigan creciendo con dinámicas propias, de manera que al cabo de los seis meses del proyecto se espera que estén trabajando en total entre cuarenta y cincuenta personas directamente en sus comunidades.

La integración de estos grupos dependerá de quienes respondan a nuestra convocatoria y se integren a las prácticas de participación propuestas. La convocatoria es abierta para cualquiera interesado, sin ninguna exclusión, pero procuraremos una atención particular a niños, niñas y adolescentes.

jueves, 7 de noviembre de 2013

El periodista necesario

La cultura independiente en los medios de comunicación: participo en esta ecuación como creador y como promotor de proyectos culturales, y he sido periodista durante más de treinta años. Trato de integrar mi experiencia como fundador de un proyecto de radio comunitaria y radio para niños, con mi experiencia profesional de treinta años en el oficio de periodista, y con mi esfuerzo actual por dar forma a una agencia de información cultural, esto es, un medio de comunicación propio. Además, ahora vivo y trabajo fuera de la capital, por lo que también en este sentido puedo aportar una visión diferente, alejado del ruido y la furia de la ciudad de México.

No me detendré en tratar de definir a la cultura o a problematizar la categoría de “cultura independiente”, el sentido común nos da bastantes coincidencias. Supongo que el gran tema de esta serie de mesas redondas se refiere a la cultura de los muy diversos grupos de artistas que no dependen orgánicamente -aunque con frecuencia sí presupuestalmente- de los gobiernos o de las universidades, histórica y jurídicamente los únicos grandes mecenas del arte y la cultura en nuestro país. Supongo también que nos referimos a los grandes medios de comunicación: diarios, revistas, radio y televisión.

Yo quiero hablar de la necesidad de que los grupos culturales independientes se apropien de los medios, o que construyan sus propios medios, pero sobre todo que aprendan y se organicen para generar sus propios mensajes y, lo que me parece muy importante pero que siempre se soslaya, que los grupos culturales independientes por fin valoren el oficio de los periodistas como los organizadores y los portadores de su información, que se valore a los periodistas como trabajadores especializados, profesionales necesarios.

Lo que yo reivindico es la posición central, esencial del periodista, del constructor de noticias y editor de su significación pública. Es lo que anima a mi taller de periodismo cultural en Aguascalientes: cualquiera puede aprender -cualquiera debería poder aprender, y ejercer- el oficio de periodista. Pero es un oficio que, como cualquiera otro, debe aprenderse antes de ejercerlo.

Pero ser un periodista amateur, “periodista ciudadano”, comunicador comunitario, está sujeto a las mismas técnicas y a la misma ética que el periodismo profesional. Periodismo es periodismo.

Ahora abundan quienes juegan a ser periodistas en las redes sociales, confunden noticias con opiniones, no opinan sino que repiten opiniones -esas deplorables fotos estridentes con un par de líneas simplonas y el llamado histérico a compartirlas antes de que quién sabe quién las censure-, se apresuran a replicar rumores sin ninguna verificación y nunca, jamás se disculpan cuando se equivocan, que es casi siempre. Sin embargo, las redes sociales son medios y recursos muy efectivos, definitivamente más eficaces que las alternativas al uso en mis tiempos escolares del “periodismo marginal”: construir noticias al margen de los grandes medios corporativos, mercantiles o institucionales, informar desde los márgenes, colocando en el centro a los grandes temas. Participar en la conversación pública con noticias propias.

Hay una necesidad evidente de difusión particularmente de los grupos culturales independientes, y no sólo por los grandes medios tradicionales. ¿Qué información nos interesa?

“En los últimos años es el móvil -el teléfono celular- el que está posibilitando un montón de avances. Por ejemplo, en cuestiones como el envío de dinero a través de la banca móvil, el acceso a contenidos educativos, la mejora de la salud pública y también el empoderamiento de pequeños productores, que ahora reciben información de primera mano sobre el precio de los productos con los que comercian”. Creo que esta es la información a la que finalmente nos referimos: la ordenación de datos, la verificación de sus fuentes, la construcción de noticias, la producción de información. Información útil para la vida cotidiana, de las comunidades y de sus creadores.

En Aguascalientes la relación de los grupos culturales independientes con los medios de comunicación es muy similiar a la que se ha desarrollado en la ciudad de México, pero diferente de muchas otras maneras. La actividad artística es muy intensa, y muy escasos los espacios en los medios locales: la presencia de la cultura en los medios es casi inexistente, apenas un diario -que publica casi sólo boletines- y las estaciones de radio del gobierno y de la universidad pública del estado.

Fuera de la ciudad de México es más evidente la necesidad de concentrarse en lo local, que es donde se hace contacto con el público: el público que crece con el artista. Fuera de la ciudad de México, también, es muy evidente que sólo cuando se habla de la televisión y de ciertas radiodifusoras-franquicia es posible hablar de “medios nacionales”: los diarios que se publican en la ciudad de México, y la inmensa mayoría de las estaciones de radio -incluso todas las permisionadas- no son medios nacionales sino medios locales, sólo que de una localidad grandota. Aunque, también es cierto, son los medios con vocación cultural de la ciudad de México los que acuden a ciertos acontecimientos locales o regionales y les aseguran proyección nacional e incluso internacional, una tendencia que no comparten los medios locales atrapados por su preciaria subsistencia.

Los medios comunitarios no responden a la lógica mercantil de la radio y la televisión concesionados, que hacen negocio vendiendo muy libremente sus tiempos y, como dijo cínicamente en alguna Bienal de Radio un representante del grupo español Prisa, aliado en México a la W, “nosotros no vendemos tiempo, vendemos orejas”: el público como mercancía. Los medios comunitarios tampoco responden a la lógica institucional de la radio y la televisión permisionados -o autoconcesionados, como los extraños casos del canal 22 y algunas estaciones del Imer-, que buscan no rentabilidad financiera sino rentabilidad institucional.

Los medios institucionales abren espacios a la información de los grupos independientes porque es su obligación, en cuanto que operan con dinero público; los medios mercantiles lo hacen como un servicio adicional a sus usuarios, que tarde o temprano de alguna forma les cobrarán. En cualquier caso, se trata de la sociedad civil ejerciendo su derecho a la información: el derecho de los ciudadanos no sólo a ser informados por los medios, sino a informar por los medios.

Menciono las dos posibilidades en las que se ha avanzado más o menos concientemente, más o menos efectivamente. Una es ocupar espacios en los medios comerciales o institucionales. Muchas radios, por ejemplo, sobre todo en los estados (y esto sólo sorprende a quienes se detienen a reflexionar sobre estos temas con la perspectiva de la capital), se abren continuamente y se mantienen abiertas sin demasiada heroicidad, si se sabe motivarlas: en los medios mercantiles lo que más importa es la dimensión económica de la cultura, la cultura que genera valor en toda la cadena de producción cultural. Y no olvidar a Conaculta y a Notimex como medios de información: aprendamos a explotar la lógica de la agencia, la multiplicación de los boletines, algunos realmente muy bien escritos.

¿Un medio de comunicación propio? Son palabras mayores. Para desarrollar un medio propio debemos considerar -y resolver- problemas financieros, técnicos, jurídicos, políticos y profesionales. Sí es posible, pero muy costoso, en tiempo y en dinero.

Hasta ahora nos ha bastado con que nos abran espacios, pero desde luego se trata no sólo de apropiarse de espacios en medios ya existentes sino de crear espacios propios, de iniciar procesos de comunicación propios. Se trata, así, de generar contenidos -noticiosos, informativos, periodísticos- pero -insistiré en esto- necesariamente mediados por el oficio del periodista, con sus reglas, sus técnicas y su ética, que valen y son exigibles en cualquier medio. También en el periodismo amateur, la comunicación comunitaria o como queramos llamarle.

Recordemos que la noticia se construye, la noticia no es el hecho sino el relato de ese hecho. Entonces, ¿cuál es el hecho cultural que nos interesa comunicar? Tal vez la existencia misma, la actividad misma de un cierto grupo cultural independiente, de una cierta comunidad. Este es el valor que debemos cultivar, y definir, antes de comunicarlo.

Pero además la comunidad, el artista, requiere información propia para reconocerse y desarrollarse. Así es que por una parte necesita acopiar información del exterior, para definir y contrastar sus propios signos de identidad, y por otra parte necesita hacer circular esa información entre sus integrantes: hacerla común, comunicarla. Es decir, mediante la información hacerse comunidad, ser comunidad.

El otro espacio en el que la comunidad, el artista, requiere información propía es el único espacio que acostumbramos mencionar cuando nos reunimos a hablar de la cultura independiente y la comunicación: la información hacia el exterior, la información cultural al encuentro de su público. En este caso, lo vital -porque si no se hace, y habitualmente no se hace o se hace mal- es definir el público al que se quiere llegar. Por tanto, se trata de conocer al público de cada medio antes de acudir a ese medio: reconocer las políticas editoriales y mercantiles de cada medio, y ajustarnos a sus condiciones estructurales para colocar nuestro mensaje: por ejemplo, para estar en la televisión necesitamos imágenes más o menos espectaculares, un discurso sencillo y emocional.

Y en este marco es donde se reconoce la disposición de cierto comunicador -reportero o editor-, tal vez bienintencionado pero seguramente condicionado: ciertamente, no siempre son los medios -o sus jefes y editores- los que “abren el espacio”, con más frecuencia son directamente los periodistas que trabajan en estos medios, que al fin y al cabo son los que tienen contacto cotidiano con los grupos artísticos y asisten a sus actividades.

Ahora bien, si valoramos a nuestra comunidad, nuestro grupo, su identidad y su actividad cultural, si lo valoramos más allá del acontecimiento cultural mismo, si revelamos su valor económico o político, no tenemos por qué limitarnos a las secciones de cultura, muchas veces inexistentes o demasiado pobres: desde la cultura un medio se nos abre al infinito, podemos llegar con nuestra información a cualquier sección y a cualquier colaborador.

Más: el público de un medio no necesariamente es nuestro público, y más frecuentemente el público que nos interesa no encuentra información cultural en el medio que lo informa. Los periódicos sensacionalistas y las radios-a-gritos que tanto despreciamos son quienes tienen al público que nos interesa. O de otra forma: los públicos que interesan a los artistas no necesariamente son los públicos de los medios abiertos a escuchar a esos artistas, por lo que así estaríamos disipando nuestra información y agotando nuestros recursos y nuestro tiempo.

Es posible ir directamente a ése público. Pero primero -insistiré también en esto- tenemos que definir a qué público queremos llegar, y enseguida tenemos que averiguar cómo se entera ese público de lo que le interesa. Entonces, y sólo entonces, podremos generar nuestro mensaje adecuado al medio usual del público que nos interesa. Tal vez una barda pintada y no un boletín de prensa.

En resumen: el artista -la comunidad- debe buscar a un comunicador afín (un comunicador profesional, es decir, un comunicador preparado para hacer un trabajo especializado, y que cobra por hacer ese trabajo), generar sus propios contenidos, adecuados para el público de su interés, y colocarlos en los medios de información usuales precisamente para ese público.

En fin, aprendamos a usar a los medios: a cada medio un público, a cada medio un mensaje. ¿Y cuál es el mensaje? El artista es el mensaje, porque el artista siempre lo es y no sólo cuando está presentando su creación al público: el artista es artista cuando concibe su obra, cuando la escribe, la ensaya, la gestiona. Y el periodismo cultural debe acompañar al artista durante todo este proceso, para que los públicos conozcan al artista y se reconozcan en su obra más allá del estreno: el arte como un proceso, y no como un “evento”. El público le da sentido a ese proceso, el público no es un espectador sino un cómplice de ese proceso.

En la reciente II Cumbre Continental de Comunicación Indígena, realizada en el territorio mixe de Tlahuitoltepec, Oaxaca, en octubre, se recomendó “dar el mensaje más allá de si se tienen o no medios”, usar “la comunicación indígena como herramienta política”, y una “necesaria alianza de medios y universidades para un proceso de formación de los comunicadores”. Las conclusiones de una de sus mesas de trabajo piden “no sólo intentar entrar al sistema (de comunicación), sino construir uno. Construir un discurso propio y establecer con él la agenda de los medios, propios y ajenos. Revalorar las formas ancestrales de comunicación. Pasar de ser objeto a ser sujeto, de ser la imagen a ser creadores de imágenes”. Se propone “una comunicación propositiva, con contenidos locales, participativos, prácticos”. “Para construir el desarrollo desde los pueblos, para construir interculturalidad: conocer y diferenciar al otro sin discriminarlo, con una identidad clara se puede ser universal sin dejar de ser uno mismo. La condición es esa: ser uno mismo primero”. Y “si no tenemos suficiente tecnología, o cultura tecnológica, usemos la creatividad”, no al victimismo.

Primero, debe aceptarse que es indispensable un buen diagnóstico, de nuestras necesidades y de nuestros recursos, de lo que queremos y -sobre todo- de lo que realmente podemos hacer en cuanto a comunicación.

Segundo, y esto me parece aún más importante, debe aceptarse -y hablo de aceptación como lo hacen los psicoanalistas, el momento final de un proceso de paso por una pérdida traumática- que la “cultura” que expresa, que porta, que presenta nuestro grupo es tan cambiante como la realidad, y -sobre todo- que las estrategias y los productos de comunicación también son necesariamente cambiantes. En cada momento cambia nuestra cultura, cambia la realidad, cambian nuestras relaciones con esa realidad, y por tanto también cambian las formas y los medios de comunicación de nuestra cultura.

Tercero, hay ciertos principios que por algo lo son, y en el caso del periodismo -como técnica de comunicación periódica y regular de cierta información- estos principios también deben reconocerse, y desde luego aplicarse, lo mismo en los entrañables periódicos murales que en las caóticas y catárticas redes sociales.

Cuarto, la exigencia de excelencia, el orgullo de la eficacia. Recordar que lo “comunitario” es un apellido que no exime de la exigencia de excelencia, al contrario. Como aquella escena de “La batalla de Argel”: denme uno de sus aviones bombarderos, y les entrego todas nuestras canastas con explosivos. Es decir: “si esto hago casi sin recursos, imaginen lo que haría con una concesión y un presupuesto”. Como diríamos en mis tiempos de escuela, seamos comunicadores alternativos, que aspiran a ser además comunicadores alterativos: comunicar su propia realidad, y alterar la realidad que los limita y condiciona.

¿Qué hacer? Aprender periodismo, hacer periodismo. Generar mensajes propios, mensajes de calidad, eficaces, pertinentes. El periodismo es un oficio que se aprende con la práctica continua, si se tiene una firme base teórica y un inteligente acompañamiento de maestros. Cualquiera puede aprender periodismo. Pero sólo quienes saben hacer periodismo deberían hacer periodismo, para hacer un buen servicio a los grupos independientes. Crear cadenas de valor, emplear a los periodistas.

Propongo concebir al periodismo cultural como estrategia para la formación de públicos, incluso con la mediación de los grandes periódicos impresos o audiovisuales. El propósito no es ganar los medios, ni siquiera crear medios propios. Como su nombre lo indica, son mediaciones, puntos intermedios. El propósito es ganar públicos. Comunicar a los creadores con sus públicos.

Vuelvo a resumir: 1) segmentar nuestro público objetivo 2) averiguar cómo se informa 3) entonces, y sólo entonces, iniciar el diseño de mensajes, siempre en función de los medios con los que se informa nuestro público objetivo. ¿Quiénes, cuántos se enteran por las carteleras de los diarios, o -mucho menos importantes- de radio y de televisión? O de otra forma: ¿cómo se enteran quienes llenan por miles los conciertos de música grupera, o de rock? Pues eso: pintas en las bardas, volantes en otros conciertos... Pero también, por qué no, recursos jamás intentados, como spots en los peseros...

“Hace falta difusión”, es la coartada más usada. Creo que no hace falta más difusión, sino mejor difusión. Y para esto son necesarios los periodistas. Y los medios, por supuesto; pero ¿qué medios?; y más importante: ¿cómo?, que es decir ¿qué mensajes colocar en qué medios, en qué momento? Entonces, de lo que se trata es de cómo usar qué medios para transmitir qué.

Es decir, pasemos del (buen) periodismo informativo, con los recursos y en los medios realmente disponibles, al periodismo persuasivo (no la pura propaganda ideologizada y habitualmente intolerante), y al periodismo imperativo: el periodismo para la acción.

(Conferencia presentada en la mesa redonda sobre la cultura independiente y los medios de comunicación organizada por la Asamblea por la Cultura y la Democracia (Acude) que preside mi amigo Jorge Pantoja, el jueves 7 de noviembre de 2013 en el auditorio de Radio UNAM en la Ciudad de Mëxico).

martes, 5 de noviembre de 2013

La radio que crece

Una característica de la radio para los niños en México es su fugacidad, su precariedad, su inestabilidad. Es difícil un censo de programas y productores: ahora estás aquí haciendo radio para niños, mañana quién sabe. Pero -en el centro del país- resulta que “Chinchilagua” en Zacatecas se prepara para celebrar -el 1 de noviembre- sus quince años, “Hola, hola, hola” en San Luis Potosí festejó en julio trece años al aire y “Dimensión colorida” en Guadalajara ya llegó a sus primeros doce años.

“Chinchilagua” es una serie de radio para niños creada por Jael Alvarado y Efraín Martínez desde la inexistente radio de la Universidad Autónoma de Zacatecas: “se inició como un proyecto de la Dirección de Enseñanza Artística, su objetivo era promover el arte y la cultura entre el público infantil”. Ahora se transmite los domingos a las 10 de la mañana por Radio Zacatecas. Durante quince años ha ganado varios premios, como el tercer lugar en la Bienal Internacional de Radio en 2004 o el primer lugar del concurso de la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México en 2007.

“Hola, hola, hola”, una persistente invención de Neri Fernández -maestra de danza contemporánea y cantante de son cubano- cumplió en julio trece años al aire, los sábados y los domingos a las 8 de la mañana por Radio Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

“Dimensión colorida” (tercer lugar del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en 2008), que produce Alicia Caldera para Radio Universidad de Guadalajara, los sábados a las 10 de la mañana, comenzó por la necesidad de continuar “El saltaperico”. Ahí se inició como hacedora de radio -ahí la conocí hace casi veinte años-, ahora es maestra en Lingüística, vivo ejemplo de la radio que crece con los niños y los niños que crecen con la radio. “El director me encargó que continuara el proyecto de formaciòn de públicos y productores y conductores... He pensado muchísimo por qué lo mantengo”.

“La catarina” se transmite -desde enero de 2011- los sábados a las 12:00 por Radio Vital de Guadalajara (continúa "De pico picorendo" iniciado en junio de 2005): música, cuentos, entrevistas, “contenidos que buscan promover el pensamiento crítico y la participación”, “la participación de los usuarios -niños, jóvenes, mamás, educadoras, abuelos- me motiva a continuar”.

“La matraca” es la única serie de radio para niños al aire en Aguascalientes. Se inició (“De tin marín”) en abril de 2007 en Radio y TV de Aguascalientes; con el cambio de gobierno la confinaron al fin de semana para abrir un noticiero, pero pronto, por la presión de sus escuchas, recuperó el horario de 7:00 a 9:00 todos los días: “al principio sí fue pesado pero ya me acostumbré, no lo siento pesado porque hago lo que me gusta y amo a los niños”.

Jael Alvarado en “Chinchilagua”, Alicia Caldera en “Dimensión colorida”, Neri Fernández en “Hola, hola, hola”, Yademira López en “La catarina”, Jois Sánchez en “La matraca”, ¿por qué persisten?, “sobre todo ahora que soy mamá y que el chiquillo me necesita todo el día, todos los días”: “porque hay pocos proyectos locales de radio para niños y no queremos dejar desamparado a ese público, además es un trabajo que me gusta mucho, lo más importante es haber aprendido a ver el mundo con las orejas”, “por el objetivo con el que nació: la formación de público y de productores, además es un espacio increíble de creación y de gozo, lo más importante es ver cómo mis compañeros crecen en edad, en conocimientos y en formación ciudadana”.

Pero la permanencia es un riesgo. He escuchado programas con otro nombre pero incluso con la misma rúbrica, que suenan igual que hace cinco o diez años. La radio cambia, los niños tampoco son los mismos, pero ciertos productores permanecen con sus viejos vicios y limitaciones. ¿Qué hacer? Sí, seguiremos platicando.

(Versión editada de las columnas "De cultura" publicadas el 5 y el 12 de noviembre en El Sol del Centro y en otros seis diarios de Organización Editorial Mexicana).

martes, 5 de marzo de 2013

Primer informe bimestral



Primer informe bimestral del proyecto “Había una vez... un niño”
Convocatoria 2012-2013 del
Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Aguascalientes

El proyecto “Había una vez... un niño” fue registrado en la categoría de Investigación y difusión del patrimonio cultural. Su objetivo es “Investigar y difundir la narrativa de Aguascalientes, utilizando a la radio como medio, y procurando la participación de los niños en diálogo con los autores y con la tercera edad”.

Para asegurar el sentido de ésta investigación, y como auxiliar para documentarla, se invitó como asesor literario del proyecto al maestro Ricardo Esquer, arquitecto y poeta, autor de numerosos ensayos y artículos periodísticos sobre el tema, y él mismo autor de varios libros de poesía. En las primeras dos reuniones de trabajo con nuestro asesor literario se sugirió iniciar con la revisión de varias compilaciones de ensayos y antologías, que han sido valiosas para determinar a los autores con los que se trabajará, tanto históricos (fundamentalmente de fines del siglo XIX) como contemporáneos (en general, nacidos después de 1960), así como la lectura de varias obras de poesía y narrativa indispensables para entender la historia de la literatura en Aguascalientes.

De acuerdo con el proyecto presentado al Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, se investigará sobre la literatura de Aguascalientes en tres fuentes: literatura histórica, literatura contemporánea, y tradición oral. En el primer bimestre de este proyecto anual se inició una investigación bibliográfica en el acervo del Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes (CIELA), en donde -del 29 de enero al 28 de febrero- se cumplieron diez sesiones de lectura y anotación de diversos textos. Posteriormente se continuará la investigación bibliográfica y hemerográfica en fuentes impresas, en internet, y mediante entrevistas con investigadores, para complementar y precisar los resultados.

No se realiza una investigación exhaustiva, sino indicativa, pues la intención del proyecto es ofrecer a la literatura de Aguascalientes como motivo para la expresión radiofónica de las niñas y los niños. Los programas radiofónicos que resulten del proyecto, a su vez, serán útiles para que los radioescuchas, particularmente las niñas y los niños, desarrollen su interés por las obras literarias de los autores locales, y contribuirán a comprender a la literatura como otro recurso para contar historias y dar forma a su imaginación. En el núcleo del proyecto se mantiene la promoción del uso de la radio como medio de información, de comunicación y de expresión para las niñas y los niños.

De esta manera, un criterio principal de la investigación desde su primera etapa es localizar textos literarios de probable interés para las niñas y los niños que integran el taller de radio indicado en el proyecto, textos literarios apropiados por la información escolar y vital de que ahora disponen las niñas y los niños del taller de radio. Que los estimule a leer poemas, cuentos cortos o fragmentos de novelas escritos por aguascalentenses, y a conocer la biografía mínima de estos autores así como su importancia en la literatura nacional. Que los anime para darles una forma radiofónica, para hacer radio desde su incipiente experiencia literaria.

Entonces, otro criterio principal es precisamente seleccionar los textos literarios imaginando sus posibles usos radiofónicos en el taller de radio con niñas y niños. Las fichas biobibliográficas que se preparan durante la investigación son la base de los guiones radiofónicos con los que se producirán los programas que resultarán del proyecto.

Una parte esencial del proyecto consiste en el diálogo que los niños establecerán con los viejos de su comunidad por medio de la radio, el reconocimiento de que los ancianos son portadores de una tradición literaria importante aunque no se exprese ni se guarde por escrito. Para este propósito en particular se seleccionan textos como la base para extender una experiencia literaria (poesía, narrativa, ensayo), por ejemplo, hasta la recreación radiofónica de viejas fotografías de familia, o la referencia a ciertas transformaciones urbanas.

El proyecto comprende la realización de un taller de radio con niñas y niños. En cuanto se trabaja con textos literarios, y con datos biobibliográficos de poetas, narradores y ensayistas, éste taller es una aproximación a la literatura, y de cierta manera una iniciación al conocimiento de la historia de la literatura de Aguascalientes. Se han previsto también ejercicios de entrevista con algunos autores locales. Pero no es un taller de literatura, sino de radio: las niñas y los niños que participan toman a la literatura como el pretexto y el contexto para expresarse radiofónicamente, dialogando con los autores y con sus visiones de la realidad. Por ejemplo, aparecieron personajes que han dado nombre a algunas de las calles de la ciudad capital, por lo que son familiares para las niñas y los niños con los que se trabaja en el taller de radio, de manera que pueden ser motivantes para indagar sobre la ciudad misma y sus sonoridades.

Algunos de los primeros temas para el trabajo en el taller de radio con niñas y niños, que posteriormente darán origen a los guiones radiofónicos para la producción de varios programas, son los siguientes:

  • Canciones.
  • Fotografías.
  • La ciudad.
  • Ramón López Velarde.
  • Víctor Sandoval y “Fraguas”.

De la lectura de los textos seleccionados pueden resultar no sólo propuestas temáticas, sino también por géneros y formatos radiofónicos. Por ejemplo: radionovela, reportaje o programa musical.

Estas listas se ajustarán constantemente a los intereses y habilidades radiofónicas de las niñas y los niños del taller, pero el criterio para integrarla es similar.

El taller de radio con niñas y niños, que aprovechará la investigación realizada como base del proyecto, y del que resultarán las grabaciones de audio con las que se producirán los programas ofrecidos como resultado final, se realiza en el espacio abierto de la Línea Verde donde cruzan las avenidas Poliducto y Mariano Hidalgo, al sureste de la ciudad de Aguascalientes. El inicio del taller se agendó para el domingo 3 de marzo con un ejercicio de programación en vivo, con un doble propósito: primero, celebrar festivamente el Día Internacional de la TV y la Radio a favor de los Niños; segundo, como una actividad pública para anunciar e integrar el taller. El taller de radio con niñas y niños se realizará en ocho sesiones de aproximadamente dos horas, los domingos desde las 11:00 horas, del 10 de marzo al 28 de abril. Durante el taller se realizarán ejercicios de locución, entrevista, musicalización y efectos sonoros, guionismo y producción.


Aguascalientes, Ags., 1 de marzo de 2013


lunes, 7 de enero de 2013

Había una vez... un niño



Proyecto para la Convocatoria 2012-2013 del
Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Aguascalientes



título

“Había una vez... un niño”


categoría

6. Investigación y difusión del patrimonio cultural


objetivo

Investigar y difundir la literatura de Aguascalientes, utilizando a la radio como medio, y procurando la participación de los niños en diálogo con los autores y con la tercera edad.


antecedentes y justificación

La radio para los niños en Aguascalientes tiene escasos ejemplos, aunque desde hace varios años siempre es posible escuchar al menos una serie al aire (ahora es “La matraca” en Radio y Televisión de Aguascalientes), o circulando en discos o en internet. No se conocen antecedentes de una serie radiofónica, realizada por niños y orientada particularmente a públicos infantiles, que se sustente en el conocimiento de la tradición y la creación literarias y que anime a los niños a leer la narrativa producida en nuestro estado.

En Aguascalientes se produjo y se transmite actualmente, con apoyo del Programa Nacional de Salas de Lectura, la serie “Habìa una vez... la voz y la palabra”, que con frecuencia incorpora a niñas y niños como lectores de obras literarias. El proyecto que ahora se propone de alguna forma es una continuación y un complemento, aunque su intención específica es diferente.

Son necesarios más y mejores programas de radio para los niños. El proyecto que ahora se presenta es importante en tres sentidos:

  1. permitirá conocer la narrativa creada en Aguascalientes en varios momentos históricos, como literatura escrita y como tradición oral
  2. propiciará la participación de niños en diálogo con los autores de esa narrativa, y además procurará llegar precisamente a un público infantil
  3. utilizará a la radio como un recurso de gran penetración y muy económico para su difusión por distintos medios

En el proyecto colabora José Alberto López Sustaita, periodista, antropólogo y promotor cultural con más de veinte años de experiencia profesional en tareas de producción, guionismo, locución y promoción de la radio, particularmente la radio para los niños, diplomado en políticas culturales y gestión cultural (2012) y diplomado en industrias culturales (2012). También colabora la asociación civil paralaoreja, constituida legalmente en 2011 pero con antecedentes de diecisiete años de trabajo en la radio para los niños, particularmente la organización de cinco encuentros regionales de productores (el más reciente en la ciudad de Aguascalientes, en abril de 2012, con la participación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes), el premio a tesis universitarias sobre radio para niños (2002) y el premio a la creatividad radiofónica para niños y adolescentes (2012).


descripción del tema

La literatura de Aguascalientes en tres fuentes: literatura histórica, literatura contemporánea, y tradición oral.


descripción de la metodología

Investigación bibliográfica y hemerográfica, entrevistas con escritores e investigadores, y entrevistas con ancianos informantes:

  • La investigación bibliográfica y hemerográfica será realizada en fuentes impresas, en internet, y mediante entrevistas con investigadores. Se elaborarán fichas de investigación como base para guiones radiofónicos.
  • Las entrevistas con escritores contemporáneos e investigadores serán realizadas por niños y niñas. Estas entrevistas se grabarán en audio y en video, y se registrarán en fotografía. Las entrevistas realizadas se transcribirán.
  • Las entrevistas con ancianos informantes serán realizadas con estas mismas características.
  • Con los niños y las niñas participantes en el proyecto se organizará un taller, para aprender los elementos de la producción radiofónica y, particularmente, de la entrevista.


productos finales

Una serie de programas radiofónicos de 30 minutos.
Fichas de investigación y transcripción de entrevistas.
Registro del proceso en audio, video y fotografía.


medios de difusión

Radio Universidad de Aguascalientes.
Radio y TV de Aguascalientes.
Internet.
Copias en CD a bibliotecas públicas y bibliotecas escolares.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Escribimos para ser, leídos

Siempre que escribimos tenemos la certeza de que seremos leídos por otro. Escribimos con esa intención: escribimos para ser leídos.

Quizá sólo para ser leídos por quienes seremos en un futuro más o menos próximo, como sería el caso de los diarios, al margen de los muy frecuentes episodios de indiscreción o extravío que aproximan estos ejercicios de libre escritura a lectores inesperados, con resultados no siempre deseados.

Y ni qué decir de la correspondencia, género epistolar aparentemente abandonado y sin embargo en explosivo crecimiento -aunque fragmentario- en las así llamadas “redes sociales”. Es claro que internet significa, sobre todo, la fácil difuminación de la siempre frágil frontera entre lo privado y lo público: escribir en Facebook es compartir información, como lo establecen las letras chiquitas del contrato que sin ningún cuidado firmamos con un click al abrir nuestra cuenta, y compartir información es el gran negocio de los creadores de esta plataforma.

Sí, escribimos para ser leídos. Escribimos para ser, leídos.

Liliana Weinberg habla en su libro Entre el paraíso y el infierno de “el escritor quien, inmerso en su realidad y su tiempo, no puede distanciarse de los hechos, condenado metafóricamente a escribir un diario y nunca una memoria, que es la que permite dar sentido a las instantáneas de una vida”. Lo que apunta a la posibilidad no sólo de que escribimos para ser leídos sino que escribimos para ser leídos en lo que somos y hacemos ahora mismo: así entonces, escribimos como un ejercicio de corrección continua de nuestro pasado. Escribimos para ser recordados, pero no como hemos sido sino como ahora queremos haber sido.

En el mismo sentido, la autora reflexiona que “uno de los mayores suplicios es, para el escritor de nuestra región -para cualquier escritor, diría yo-, pensarse sin lector (...) El paraíso es el diálogo total, la inteligibilidad total, la comprensión total, la comunidad total de sentido (...) Inversamente, el infierno del escritor es el silencio, la no lectura, la soledad clausurada, el espacio social quebrado”. Y citando “El signo y el garabato” de Octavio Paz, insiste: “el poema -y, tal vez, todo texto- jamás se presenta como una realidad independiente. Ningún texto poético tiene existencia per se: el lector otorga realidad al poema”: el lector le da sentido al texto, sin lector el texto no tiene sentido, es un sinsentido.

En el origen de la escritura está la necesidad de trascendencia, de permanencia. Es la necesidad de exteriorizar algo, comunicarlo, en el sentido de hacerlo común, de insertarse en una comunidad. Una comunidad de sentido.

Dice José de la Colina, a propósito de cierto escritor francés del siglo XVIII: “Quizá el duque (Saint Simon) no deseaba la posteridad, pues un memorialista maniático no mira hacia el futuro sino hacia un pasado requerido como un eterno presente”, lo que nos lleva a introducir la intención en la sustancia del escrito. Pero eso es tema de otro ensayo.

lunes, 8 de octubre de 2012

La narración radiofónica

El programa académico de la novena Bienal Internacional de Radio, que se realizó del 1 al 6 de octubre en la ciudad de México y que fue posible seguir en internet, pronto encontró un motivo de importancia central: la narración radiofónica, la narratividad de la radio, la narratividad en la radio. Estos son unos primeros apuntes para un ensayo mayor, con lo que quiero iniciar un seminario en el próximo encuentro de productores de radio para niños en Zacatecas.
Extraordinariamente estimulante Jesús Martín Barbero en la primera conferencia magistral. La radio: ¿cómo puede morir el único medio que habla desde la oralidad?, que es no el pasado del mundo sino su futuro; el mundo digital tiene mucho más que ver con la oralidad que con la palabra escrita; un viejo-nuevo, novísimo objeto de estudio que no ha dejado de transformarse, como no ha dejado de transformarse el habla de la gente; lo digital está más cerca de lo oral que de lo escrito; el chat es una transcripción de lo oral, no es escritura, no se le puede pedir la ortografía de la escritura; internet, como lo oral, es el mundo de lo efímero, la escritura en internet es otra cosa; internet no es un medio más: es otra cultura, que desestabiliza lo escrito y transforma lo oral: lo que está en crisis son las narrativas...
Más de Barbero: los nuevos relatos están en los videojuegos... contar significa hacer relatos, pero también ser tenido en cuenta, y hacer cuentas: hay que saber contarse... Y también: la derecha, y la izquierda, confunden lo público con lo estatal... público es lo que ponemos en común Estado (uno) y sociedad (diversísima)... Y por fin: no hay que saber leer para ser buen ciudadano, hay que saber escribir: derecho a informar y no sólo a ser informado (derecho a hacer radio y no sólo derecho a escuchar radio)...
Algunas observaciones no por repetidas menos atractivas de Néstor García Canclini, en la segunda conferencia magistral: el riesgo para la radio no es la espectacularización sino la verborrea, el gran desafío de la radio es cómo hablar del silencio... habitamos la ciudad con los oídos, las recientes tecnologías de la información dan alternativas orales para probar otros sentidos, propician mayor libertad a los usuarios en intercambio con otros, otra visión de la ciudad se nutre del habla... si la radio está viva es por su capacidad de acompañamiento, porque llega mucho antes a lo que sucede... en cualquier lugar encuentra a sus audiencias, tiene mayor libertad para hablar de todos los temas, la narrativa radial incorpora actores ausentes en otros medios, los individualiza desde su especificidad local... la radio no acaba de decirnos todo, y a nosotros nos falta aprender a escucharla...
Alejandro Piscitelli y su explosiva incitación a imaginar y a inventar con otras formas, en la cuarta conferencia magistral: somos hijos de los relatos, el arrullo materno y su nostalgia... pero actualmente existen ficciones inmersivas, acciones performativas, transmedia: un nuevo modo, un nuevo orden narrativo está operando, necesitamos aprender a contar de una forma distinta y por tanto necesitamos una dinámica de trabajo distinta... un equipo interdisciplinario pero no en el sentido convencional: que cada persona sea dos o tres personas diferentes, cada uno multidisciplinario en sí mismo... no aprende la cabeza, aprende el cuerpo, estamos acostumbrados a enseñarle a la cabeza nada más, pero es totalmente distinto: necesitamos generar dispositivos que exigen la intervención, diseñar interfases para trabajar en grupo, nuevas formas de interacción... un diseño participativo, enjambres de ideas, fusiones y cruces de líneas, devolver valor a la cultura de la experimentación, a la cultura del fracaso (la escuela aborrece el fracaso, la escuela sólo recompensa el éxito, la reproducción de lo instituido)... cómo construir postorganizaciones que hagan pasar del genio individual al genio colectivo: bandas creativas... aprender a enseñar con la boca cerrada, aprender a aprender con todos los sentidos...
Omar Rincón, divertidísimo, hablando de los formatos radiofónicos en la quinta conferencia magistral, “cuatro relatos y un final feliz”: no importa el contenido, importa la narrativa... primero, las lecciones de los maestros: una revancha de lo escritural, una nueva oralidad / el problema de la radio no es que sea espectáculo, es que habla demasiado: no es hablar, es narrar lo que hay que hacer en la radio / cómo desde la comunicación se puede producir ciudadanía / hoy crear en comunicación es crear en banda... segundo, tres “meteoritos” que han cambiado la comunicación: internet, ciudadanía, nuevos sujetos, que requieren nuevas narrativas, que no hemos convertido en nueva comunicación... tercero, la radio está demasiado formolizada, huele a cadáver: se oye una emisora y se oyen todas; en la radio más que contarnos historias quieren ilustrarnos, el abuso de los efectos sonoros que no deja oir; pausas para abrir el diálogo con el oyente: dar tiempo para la conversación; estamos perdiendo la capacidad de seducción, que es contar historias... cuarto, repensar la radio: cuál es el lugar cultural de la radio, en qué ritual cultural entra la radio, o no podremos hablar a la sociedad; repensar los discursos, seguimos hablando como si la realidad no cambiara; inspirarnos en nuestras oralidades, practicar lo popular: no se basa en la producción de conocimientos sino en la producción de reconocimientos, todos los tonos tienen derecho de expresión radiofónica; ¿dónde está la calidad?, el valor está en la colectividad que genera, en los temas de conversación que propone; el primer objetivo es narrar bien: la radio es conversación y compañía, la radio no es de profundidad sino de navegación; el guión es un atentado si no es algo que diga narrativamente a dónde quiero llevar al oyente, qué camino le propongo; cada historia tiene su forma de contar, que se debe descubrir... happy end: hoy lo que importa es producir experiencias; tener qué decir y ganarse la escucha; recordar que la radio es ritmo: ¡a hacer radio bailando!... bárbaro.
José Iges cierra anticlimáticamente, con la sexta conferencia magistral que sin embargo continúa y concluye también el seminario Resonantes que él curó: el silencio absoluto no existe, y no hay dos silencios iguales... la costumbre de habitar un lugar y la costumbre de percibirlo sensorialmente... interferencia, sobreponer paisajes sonoros: arqueología de sonidos, traer sonidos naturales a entornos urbanos... no una amplificación sino una interferencia, un doble paisaje doblemente acústico que genera otro tipo de percepciones y de comportamientos...
Muy interesante la intervención de James Llul, que intenta una analogía entre la teoría de la comunicación y la teoría de la evolución, en la segunda mesa de discusión: somos comunicadores naturales; como las abejas: somos individuos en sociedad... las audiencias de la radio son formas de organización social, una manera de pensar anónima, grupal; la radio da confianza en personas no conocidas... las redes sociales son extensiones de las herramientas originales del homo habilis; ahora hay una explosión de formatos, cambios en la experiencia de ser miembro de una audiencia... en la actualidad, con individuos fragmentados y dispersos, ¿qué significa comunidad?, ¿todavía se pueden formar comunidades con la radio?, ¿cuáles formatos funcionan mejor?...
Mariano Cebrián, profuso y divagante, en la tercera mesa de debate, habla del big bang o la expansión de la radio y la necesidad de entenderla en la integración de plataformas de comunicación: cuando se diseña el producto sonoro, pensar en cómo explotarlo en cada plataforma, combinar usos para enriquecer el mensaje y hacerlo llegar de la mejor manera; cross media, un salto más allá deuna única plataforma (AM, FM, satelital, internet, smartphone)... debemos plantearnos de qué radio hablamos, usamos de forma abstracta el término: examinar las sinergias y la diversidad de plataformas en las que la radio puede aparecer... entender al espacio virtual como espacio público, todo lo que ahí aparece deja de ser íntimo... nuestras conversaciones cotidianas llegan a las redes sociales, desde la chabacanería hasta la competencia con el periodismo... sectores que no funcionan de manera aislada o enfrentada, el gran desarrollo ahora es que se está produciendo otro ámbito de comunicación...
Gabriela Warkentin, en la quinta mesa, llama la atención sobre la multiplicación de contenidos que realmente significa fragmentación de escuchas: se dice que estamos en la sociedad de la conversación, pero ahora -ojalá que sea un momento previo- realmente estamos en una sociedad del ruido: todos hablamos y nadie escucha... más que conversar, estamos en una exploración constante de los propios contenidos... el encuentro con el otro se vuelve prácticamente imposible: en nuestra preocupación por llenar espacios de silencio, llegamos al tiempo de gritar, ¿quién va a escuchar todos esos contenidos?, ¿cómo vamos a crear a nuestras audiencias?... sigo a, soy amigo de la gente que piensa como yo y ve el mundo como yo: la fatiga informativa nos lleva a encerrarnos en nuestras burbujas... los que hacemos radio no escuchamos, la audiencia no es interpelada, está creando sus propios contenidos... la necesidad de buscar una fórmula de diálogo en torno de los contenidos, pero sobre todo de una producción con lógica en red, pero nos unimos en red para resolver problemas de producción y no para compartir la creación de sentido, cómo crear nuevas redes en un mundo que exige una flexibilidad diferente...
Por cierto, un par de horas después Omar Rincón la criticó, con razón: ella también habló y no se quedó a escuchar...
Ricardo Haye, otra vez, en la sexta y última mesa, aunque con menos fuerza que en su intervención de la víspera en el seminario Resonantes: reconsiderar el concepto de fugacidad de la radio, los textos sonoros ahora están fijos, permanecen en la red, permiten elegir la posibilidad de la escucha... también reconsiderar la unisensorialidad de la radio: una tela pintada puede tener equivalentes en un lienzo sonoro, la radio puede actuar sobre las emociones y las sensaciones, una exacerbacón sensorial... pensar la radio con imágenes, representaciones mentales generadas por una variedad de estímulos sensoriales... atreverse a pensar en expandir los órdenes de percepción de la radio, la radio misma está sobrepasando sus límites históricos... audacia, experimentación, ideas y formas insuficientemente desarrolladas para crear nuevos estímulos que reorganicen sus conceptos artisticos... (aunque los ejemplos que presentó sonaron de lo más convencional).
La ficción radiofónica apareció también desde la primera mesa del seminario Resonantes, con el estimulante Ricardo Haye: de tramas y pesonajes, la radio se ha vaciado de relatos... es necesario un nuevo estatuto para la ambigüedad (sin ambigüedad no hay ilusión y sin ilusión no hay arte), recuperar el espacio de los relatos... tres citas de Nietszche: primero, los mensajes que se guardan en los pliegues de una historia son más cautivantes (la razón narrativa), una forma de conocimiento y comprensión distinta a la discursiva... segundo, el género del futuro será el fragmento, ¿qué mayor sensación de ausencia que la incompletiud de una escriturea fragmentaria?, la insinuación que nada explicita, la evocación no mediatizada de una posibilidad que se anuncia y no se enuncia... la radio en tiempos de fragmentación: pautas nuevas en la recepción y en la comprensión de los mensajes... atención a la fragmentación en el nivel de la recepción, secuencias sin sentido, inconexas e incluso contradictorias... el fin de los largos parlamentos ante la menguante atención que los propios medios contribuyeron a instalar, ¿cómo contar hoy?... tercero, la fantasía, una posibilidad notable para comprender la realidad: ¡la sonoridad de una habitación vacía!... límites dinámicos ante audacias expresivas... la radio que no interpela a los sentidos contribuye a que continúen atrofiados... prestar voz radiofonica a lo que no es, a lo que podría ser, a lo que no será nunca... reclamar a nuestra radio que nos arrulle con relatos, que vuelva a seducirnos con aquel cálido “te voy a contar”...
Dejo pendiente una edición más intencionada de todas estas ideas en el sentido del seminario que imagino, pero ya están aquí todos los elementos sobre los que quiero seguir trabajando en un ensayo-seminario-taller-curso-libro o qué sé yo ahora sobre el guión radiofónico, particularmente el que se usaría en un programa para niños. Vale.

martes, 31 de julio de 2012

Radio a colores

Si la imaginación de un niño es infinita, seguro se lleva bien con la imaginación radiofónica: todo cabe en la radio, basta con decirlo -con sonidos- para crear cualquier escenario y poblarlo de personajes, jugar con cualquier historia, asombrarse con cualquier descubrimiento, atreverse a cualquier invención. Y los niños son tal vez el público más difícil para una producción de radio, pueden rozar la crueldad con su franqueza: si no me gusta, me voy nomás. ¿Cómo atrapar la atención de un niño?, ¿cómo mantenerlo asombrado, jugando, sonriendo durante varios minutos?, ¿cómo hacer una radio a la altura de los niños?

En México sí hay quienes se atreven a intentarlo. Algunos, heroicamente, desde hace varios años, aquí y allá. Entrando a empujones a las radiodifusoras culturales, estatales, universitarias, públicas, manteniendo precariamente una rendijita de 30 minutos a la semana para asomarse al maravilloso universo de los niños (y las niñas). O moviéndose con sus propios recursos hasta las comunidades donde los niños se encuentran, para trabajar ahí con ellos y luego llevar sus voces a discos que pronto se desvanecen en circuitos inverosímiles. También los hay, y es lo más importante, quienes pisan fuerte en sus primeros pasos en la vida adulta queriendo comunicarse con los niños por medio de la radio, acompañarlos en sus necesidades de expresión radiofónica, aprender con ellos a contar historias y crear ambientes sólo con sonidos, que eso es hacer radio.

Esto es lo que sucede este fin de semana en Puebla: decenas de productores y aprendices de la radio para los niños (y los adolescentes) se reunen para hablar de qué es y cómo usar la radio, si queremos una sociedad armónica con espacio para todos. Un encuentro regional que ya es anual y que ahora es, otra vez, un estimulante ejercicio de juventud por contagio: productores jovencísimos tomando el relevo, compartiendo la discusión con veteranos hacedores de la radio para los niños. Y un premio a una colega menor de 30 años: el Segundo Premio ¡Para la Oreja! a la Creatividad Radiofónica para Niños y Adolescentes, para Jacqueline Bedolla Sámano. Bienvenida, bienvenidos todos al alegre desafío de seguir construyendo una radio a colores para los niños.

(Texto leído en la inauguración del tercer encuentro regional anual de productores de radio para niños, Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, Puebla, viernes 27 de julio de 2012).

miércoles, 13 de junio de 2012

Cultura viva, radio propia

La idea convencional de cultura es equívoca y excluyente. Se piensa que la Cultura (con una mayúscula que es como un muro para marcar un territorio exclusivo) es la capacidad de aproximarse a expresiones artísticas sofisticadas y con frecuencia incomprensibles. La Cultura es entonces la posibilidad de apreciar creaciones de "bellas artes" como conciertos de música "clásica", puestas en escena de teatro o danza, exposiciones de pintura o escultura, películas de autores de apellido impronunciable, o conferencias con cualquier tema que no ocupe la primera plana de los diarios, desde los secretos de las pirámides de Egipto hasta el impacto de los ataques al World Trade Center en el diseño de las artesanias étnicas.

Por otra parte, la Cultura se identifica con la acumulación dedatos más o menos eruditos, más o menos triviales, habitualmente inertes, inocuos. Así, un hombre "culto" es alguien que puede recitar datos que a todos asombran, algunos envidian y a nadie le sirven. Vemos venir a un hombre "culto" y no nos alegramos con la posibilidad de una conversación interesante de la que podemos tener nuestra ración diaria de nuevos conocimientos, no, vemos venir a un hombre "culto" y nos cambiamos de acera, para evitar que nos embarre en la cara nuestra ignorancia y nos empequeñezca como pobres diablos incapaces de decir el nombre científico del colibrí.

Hace veinte años, poco más o menos, se dio por agregar un apellido a esta palabrita que ahora manoseamos para hacerla más accesible a nuestra experiencia cotidiana, por ejempo para quienes por ningún motivo se aventuraban al interior de un museum (el sitio donde habitan las musas, ¿ven cómo no se puede estar un ratito quieto sin que nos gane la tentación?) Se hablaba entonces de "cultura popular", y se consumieron miles de páginas y de horas tratando de darle una forma definida a este par de palabras, y sobre todo convenciendo a la gente no-culta de que, cómo no, sí era culta sólo que de otra manera más noble, con el prestigio de lo políticamente correcto, y sobre todo realmente al alcance de cualquiera puesto que ni siquiera era necesario ir a la escuela para tener "cultura popular".

De ahí a la total distorsión que del concepto de cultura han desarrollado los antropólogos desde el siglo antepasado no había más que un pasito, que desde luego todos dieron alegremente, y durante años y años nos conformamos con que por un lado había Cultura con mayúscula, en la que algunos privilegiados o despistados participamos a cambio de lo mucho o poco que cuesta el boleto para asistir a un "evento cultural", y por otro lado había "cultura popular", experiencia que alimentábamos con la simple -a veces demasiado simple- condición de ser, así nomás: soy como soy, es nuestra cultura. Y todos contentos.

Y así llegamos a donde estamos ahora, ustedes asistiendo a un "evento" de Cultura que da mucho prestigio porque no sucede todos los días, y acá de este lado de la realidad yo, tratando de llegar sin demasiados raspones a la idea de que sí, de veras, por más que le demos vueltas "cultura es todo lo que hacemos, y cómo lo hacemos".

Sobre todo esto: cómo hacemos lo que hacemos, cómo cultivamos lo que sabemos y lo que creemos, cómo aprendemos y transmitimos los símbolos en los que nos reconocemos como un grupo humano, cómo nos organizamos para transformar la naturaleza, usar las tecnologías, consumir la energía.

Por eso hablar de cultura implica, necesariamente, hablar de comunidad. Y desde luego toda comunidad tiene cultura, es cultura. Cultura es lo que hacemos, sabemos,imaginamos en común.

Pero estas comunidades, las de nosotros y las de los otros, estos grupos de personas vivas que se encuentran y se reconocen en sitios, recuerdos, sueños, miedos, fiestas, vicios compartidos, estas comunidades que podemos identificar por el modito de hablar y de caminar, por sus costumbres en la mesa y en la cama, por sus actitudes ante los extranjeros y ante sus muertos, estas personas, digo, son personas vivas, y no pueden más que formar comunidades vivas, que se hacen y se deshacen y se rehacen continuamente. Es decir, estas formas de ser y de hacer, de recordar y de celebrar y de soñar y de tener, se transforman día con día. Las comunidades están vivas, sus culturas están vivas.

Pero como esta no es una conferencia sobre la cultura y sus definiciones (vaya, ni siquiera estoy seguro de que resulte ser una conferencia), pasemos enseguida a hablar de lo que a todos aquí nos interesa, que es la radio.

La radio es un medio. Lo hemos escuchado desde que nos iniciamos como radioescuchas, y para identificar a la radio como "un medio de comunicación", y además "de masas", no necesitamos haber ido a ninguna escuela, y mucho menos de "ciencias de la comunicación".

Pero nosotros en el Centro Promotor de la Radio Comunitaria (Ceprac) hemos propuesto que dejemos de pensar a la radio como algo que está enmedio de dos personas, una que habla y otra que escucha, separadas y diferenciadas por el acceso al micrófono. La radio no debe ser algo que media, que se interpone entre el emisor y el receptor y los condena a ser un emisor y un receptor para siempre jamás. Todo lo contrario.

Nosotros creemos que la radio es un medio, sí, pero imaginado como un ambiente, un entorno compartido, un espacio que tenemos en común, enel que por lo tanto no tiene sentido mencionar a un emisor y a un receptor, ni siquiera con esa posibilidad de réplica que nos conceden graciosamente las viejas y autoritarias teorías de la comunicación. Nosotros decimos que la radio comunitaria se hace no para que nos escuchen, sino para que nos respondan. Es decir, la comunicación no se establece con la sola emisión de un mensaje, desde luego, pero tampoco hay comunicación si el emisor permite o tolera una réplica. Para la radio comunitaria, la comunicación empieza efectivamente sólo cuando "el otro" responde, cuando compartimos un diálogo y nos enriquecemos en él.

Escribió Octavio Paz en 1957: "Nunca la vida es nuestra, es de los otros. La vida no es de nadie, todos somos la vida, pan de sol para los otros, los otros todos que nosotros somos. Soy otro cuando soy, los actos míos son más míos si son también de todos. Para que pueda ser he de ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia. No soy, no hay yo, siempre somos nosotros..."

No nos pongamos tan trágicos. No pensemos que si esto fuera un programa de radio ya habríamos cambiado a otra estación, con musiquita de estrellas fugaces y locutores vendiendo a gritos.

Lo que quiero decir es que la radio debe ser un "medio-ambiente" para compartir lo que es de todos y lo que es de nadie, que nos permita ser-con-los-otros, ser-en-los-otros. La radio debe ser un espacio de encuentro con otros que son como nosotros y con otros que no son como nosotros, un espacio común que nos permita reconocernos como individuos entre los iguales, un espacio común que defina y resalte nuestra identidad en el diálogo con otros individuos en sus propias comunidades, con sus propias culturas.

Entonces, sí, la radio comunitaria es un medio de comunicación.

Pero a nosotros nos importa una radio humana, una radio que hable a cada uno, una radio que no pierda a los individuos entre la multitud. Las radios comunitarias son radios que transmiten -cuando transmiten- con transmisores de baja potencia y cobertura limitada. La cobertura de las radios comunitarias, entonces, permite que las voces tengan rostro, nos encontramos fuera de la radio quienes hacemos y quienes escuchamos la radio, nos tenemos confianza porque nos conocemos día con día, compartimos la radio pero también la mesa, hacemos juntos la radio pero también las fiestas, escuchamos música e historias que nos hermanan como lo haríamos en la plaza, el tianguis, el patio.

Entonces, no, la radio comunitaria no es un medio de comunicación de masas.

Hablamos de una radio artesanal, una radio hecha a mano, una radio a escala humana... una radio en la que yo puedo caminar hasta donde alcanza la potencia de mi transmisor, una radio en la que puedo encontrarme cara a cara con uno de mis radioescuchas tan sólo saliendo a la calle...

Por ejemplo, una radio que usa los altavoces de la plaza principal del pueblo (en Tecamachalco, Puebla, los sábados y los domingos de octubre de 2002 hicimos durante seis horas un ejercicio de producción radiofónica, lo llamamos "radio por cable", una radio en onda cortísima hacia sus cuatro postes de bocinas). "En donde hay un Radson hay una radio", me decía un viejo maestro, y esa es por cierto la idea fundadora de nuestra propuesta de Radio Recreo: usar los equipos de sonido de las escuelas primarias para mucho más que el homenaje a la bandera... Pero la radio comunitaria también es una radio que puede tener, si lo necesita, un alcance mucho mayor, una radio que se sube a internet y aprovecha un traspondedor en el satélite, una radio que comparte su señal y se agrega a cadenas regionales o nacionales... Y una radio que nos acompaña en el tránsito a nuestro trabajo o nuestra escuela, y una radio que acompaña al migrante en su azaroso cruce de fronteras, una radio para llevar...

"La radio es de quien la escucha". Este es el lema con el que hemos trabajado desde 1995. Parece que lo dice todo acerca delo que nosotros entendemos, imaginamos, proponemos para construir un nuevo modelo de comunicación radiofónica en nuestro país, "la otra radio". Espero que al tratar de explicarlo no termine de ahogarlos en palabras, cuando casi llego al final de lo que vine a decirles.

Entre el primer uso militar y el último uso mercantil de todas las tecnologías novedosas siempre se siembra la semilla del uso social, comunitario, de los nuevos lenguajes y sus máquinas. Por ejemplo, internet, que transitó de una solución que permitiría en caso de conmoción mantener la comunicación de las bases de datos y los paneles de control de los grandes complejos de guerra, como se probó catastróficamente con los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, hasta el momento actual en el que las trasnacionales del entretenimiento se debaten en la guerra a muerte contra diversas expresiones del espíritu original de la red: el "open source", la libre disposición de la información y de los recursos para acceder a la información, editarla y hacerla común, de Linux a Napster, o lo que ahora se llama "smart mobs", enormes comunidades inteligentes de peronas que quizá nunca se conocerán pero que pueden producir y divertirse juntos.

Después de todo, o antes que nada, la radio comunitaria encuentra su sentido original en este espíritu de compartir un recurso común. En efecto, y así lo han reconocido repetidamente diversos tratados internacionales, que con su ratificación el Senado de la República ha convertido en ley suprema para nuestro país, el espacio por el que se transmiten las ondas hertzianas -el mismo aire que respiramos- es de todos y por tanto de nadie en particular.

Pero si el espacio por el que la radio hace escuchar nuestras voces es común, ¿por qué la radio que sirve como vehículo a esas nuestras voces no es, de veras, común?

La radiodifusión en México se rige, todavía, por una ley que elaboraron -¡hace 42 años!- quienes serían los concesionarios de las frecuencias, los que hacen eso que todos conocemos como "radio comercial" y que en el nombre llevan la fama. Como lo dijo con ejemplar cinismo un ejecutivo de la corporación española Prisa en la reciente Bienal de Radio, apenas en mayo (de 2002): "nosotros no vendemos programas de radio, vendemos orejas". A confesión de parte, relevo de pruebas: para la radio mercantil, la radio que hace negocio con un bien nacional, el radioescucha es sólo moneda de cambio entre empresarios.

La única alternativa posible con esta vieja, anacrónica, excluyente, autoritaria legislación es lo que todos conocemos como "radio cultural", la radio permisionada, que pese a su crecimiento sigue siendo menos de un cuarto de las frecuencias asignadas en todo el país. Radios permisionadas son las radios universitarias, las radios indigenistas, las radios del gobierno federal (como Radio Educación y las estaciones del Instituto Mexicano de la Radio), y las radios de los gobiernos estatales y de algunos ayuntamientos. O sea, son radios institucionales, subordinadas orgánicamente a las instituciones que les dieron vida y las mantienen operando.

Otras radios permisionadas son las dos únicas radios de carácter comunitario autorizadas para transmitir, ambas en Veracruz: Radio Huayacocotla y Radio Teocelo. Todas estas radios no pueden tener anunciantes ni patrocinadores. Se les condena así no sólo a ser dependientes, sujetas a los caprichos de las autoridades en turno, en riesgo durante los cambios de administración; se les condena a no ser rentables, se les cancela su posibilidad de desarrollo, se les deja vulnerables a una aplicación severísima de la ley, esa ley que fue pensada y ha sido usada para mantener a la radio como un negocio de unos cuantos y no como posibilidades de comunicación y expresión para todos.

Las radios comunitarias se construyen con otra lógica, que no es ni la lógica de los empresarios ni la lógica de las instituciones. Esta otra lógica tiene que ver con el bienestar y el desarrollo de las comunidades. Las comunidades, entonces, son las que dan origen, sustento y dirección a sus propios proyectos radiofónicos, y es el bienestar y el desarrollo de las comunidades y no la tentación de las ganancias lo que da sentido a esta radio.

Comunidades fijas en el tiempo y en el espacio, comunidades dispersas geográficamente pero fácilmente reconocibles a través de la historia (como los judíos y los gitanos), comunidades efímeras como el Tianguis del Chopo en la ciudad de México o la que nos impone el azar mientras viajamos en el transporte colectivo.

Infinitas comunidades que van y vienen, en las que entramos y salimos, comunidades, grupos humanos con sus propios e irrepetibles signos de identidad. Comunidades, conjuntos de problemas y recursos, de relaciones y normas... y a cada una de estas infinitas comunidades humanas corresponde al menos una radio. Así de infinita es la radio comunitaria.

Ciudad de Tlaxcala, 25 de octubre de 2002

sábado, 21 de abril de 2012

Mis noches en San Marcos

Noche 1. En excepcional compañía: viejos guerreros. Celebrando lo muy bien que resultó el Encuentro. Imaginando lo que sigue, que ya está siendo mejor. Hablando del accidente, entendiendo el accidente, superando el accidente. Allá afuera: torrentes sonoros para los que no debes quedarte quieto. Estruendo envolvente, cuerpos en lento movimiento, percusiones compitiendo con el ritmo del corazón. Bellezas sonrientes que pasean con insolencia su piel desnuda. Casi un año: yo soy de aquí.

Noche 2. La tarde ha sido dedicada a recuperar el trabajo pendiente por los días de un Encuentro apasionadamente reanimador. Allá afuera, en la calle, un rumor de pasos sonrientes, cuerpos juvenecidos por el ansia de ver y ser vistos, corazones que se adivinan palpitantes anticipando el ritmo de las omnipresentes bandas que percuten sobre la piel entera. En la casa de a la vuelta, ahora tan ajena, las luces apagadas marcan una ausencia todavía dolorosa. ¡Vamos a la calle, donde la vida está sucediendo!

Noche 3. Los Leones bajaron de la Sierra de Xichú y armaron la topada. Con Guillermo Velázquez, maravilloso repentista que en la parodia política resbala hasta la simplonería, previsiblemente ovacionada. Al otro extremo del estruendoso río humano prolongan el huapango Los Camperos de Ciudad Valles, paisanos a quienes les bastan violín, jarana y vihuela para llenar la noche de sonrisas. Una larga caminata desde el centro me trae morosamente a casa, a poblar la madrugada con vino, jazz, la poesía de Borges... y una presencia tibia al otro lado de la calle.

Noche 4. Será que es lunes, será que la noche está lejos. Sabe. Se desvaneció la lectura callejera de Drácula por el Día del Libro. Y además el desencanto por el pobrísimo espacio de Japón, como de feria de rancho. Ahora las aguas fluyen tranquilas, tentando las orillas del estruendoso río humano, aletargado por el crepúsculo. Que viene la-mujer-por-la-que-casi-muero, dice. A ver. Acá, a medianoche todas las luces encendidas. La luna ya se anuncia rasgando el cielo frente a mi ventana. Algo debe pasar.

Noche 5. Noche de Rodada. Una multitud sonriente elude a otra multitud sonriente. Desde la vieja, entrañable, iluminada estación de ferrocarril, miles de ruedas suben entusiasmadas hasta el oriente profundo de Aguascalientes, y descienden veloces de vuelta a las inmediaciones de la feria entre los gritos zigzagueantes de los adolescentes, los cuerpos hermosos de mis nuevas paisanas embellecidos por el ejercicio, la seriedad esforzada de los niños que participan en este tumultuoso encuentro semanal: el grato rumor de las ruedas acariciando el pavimento, como queriendo entresacar de ahí alguna flor nocturna. ¡Ah, Lolita, qué buena noche! Otra vez.

Noche 6. Un grupo de jóvenes músicos capitalinos con nombre deplorable (¡La Internacional Sonora Balcanera!) propone otra forma de usar la tuba y la tambora que saturan sin cansancio (de veras, nadie se cansa del interminable viva Aguascalientes'n) el estruendoso y lentísimo río humano que es esta feria, noche tras noche. Música espasmódica con aires lo mismo gitanos que de hip hop, como nos lo enseñó Kusturika desde la década antepasada. Cuerpos convertidos en pistones, desafiando sutilmente a la gravedad, inevitablemente ondulantes por las tramposas notas de un par de clarinetes que son música profunda, sensualidad nocturna que quiere más. Y la señora tan ausente.

Noche 7. El 27 de abril llegué a Aguascalientes. Un año, desde esta madrugada. Fue mi más alta apuesta, un acto de amor extremo: vine a Aguascalientes para construir acá una forma de estar con... en fin, quemar las naves. Sí, estoy aquí porque quiero, estoy aquí porque la quiero, y aquí me quedo, resistiendo la ausencia. Ahora vivo en una casa con jardín, cerca de... y despegó el proyecto de radio comunitaria, y germina una antigua idea de periodismo cultural, y nació lamaga en mi imaginación que pronto se desbordará. Voy bien, y no me rindo, ahora (me) quiero más. Y espero. ¡Celebremos!

Noche 8. La noche se instala poco a poco en los habitantes de este extraño mundo al que día con día reanima el crepúsculo: el vaivén sinfin de un estruendoso río humano. Dibujo el rostro amado en cada uno de esos rostros claros, limpios, luminosos, que veo coronar a cuerpos de mujeres inevitablemente jóvenes -insolente piel desnuda- que se mueven con presurosa lentitud hacia todos los rumbos, el deseo estallando a cada paso, expuestos al viento tibio de la penumbra cómplice: alba de medianoche. Camino, recuerdo, imagino, miro, escucho. Mi celebración ha terminado. Así inicio mi segundo año en Aguascalientes.

Noche 9. Escucho a la distancia, inmóvil por la ausencia. Omnipresente música politonal que puede entristecernos si se toca en tono menor aunque en su superficie sea alegrísima, según explica el maestro Javier Platas. Estruendo que asombrosamente se deshilacha una calle adentro, donde restaurantes desolados se abren empeñosos al vacío. Mujeres vestidas para el combate que acompañan el inestable equilibrio de los machos aferrados a su inagotable lata de cerveza. Es madrugada, es otro día, y la vida quiere seguir orientada por otras sonrisas, pero... Sí, que viva Aguascalientes'n. Ahora soy de aquí. Aquí me quedo.

Noche 10. Domingo de familias, fin de semana de turistas. Niños estridentes correteando impunes por todos los rincones, rompiendo todas las filas, exasperando a los adultos que resisten y sonríen. Mediodía: el sol a 34 grados embrutece a la atrevida multitud, que se mueve azorada más por retirar las plantas del piso ardiente que por avanzar hacia alguna parte. Por fin, mi cauteloso regreso a casa, al encuentro de la siempre asombrosa agua helada, al sudor que desintoxica, a los brotes verdes en el jardín... A recordar aquel primer viaje a Guadalajara: “nunca nadie tanto..."

Noche 11. Lolita no entra acá, es extraña a esta multitud, la miran con asombro receloso mientras nos acomodamos frente al foro, saboreando el inesperado hielo raspado con sabor a alguna fruta. Aquí nos quedamos hoy, a la orilla de la fiesta, viendo pasar el lento río humano, mucho menos estruendoso aquí, tan cerca y tan lejos del epicentro. La Catrina. La presentación de su décimo número, dedicado a las niñas y los niños en su día. Lento regreso por calles saturadas. La casa con las luces encendidas. Anticipando la fiesta.

Noche 12. Nómada en la memoria de tu piel, náufrago a la orilla de tus ojos claros, damnificado bajo los escombros de tu sonrisa ausente manchada por el rencor, huérfano de esa tu mano entrelazada con la mía que sobrevive tibia en el fondo de mis sueños...

Hoy es su cumpleaños. Y yo lo celebro, amorosamente. Sí, yo quiero muchísimo a esta mujer.

Que el azar me regale la visión de tu figura, graciosamente bamboleante por el desequilibrio de tus rodillas. Que en otro encuentro sorpresivo me sea dado dibujar tu suave mirada marrón, mientras me pierdo en la sorda contemplación de tus labios, y mis ojos acarician tu largo cabello despeinado, y tú me reclamas no importa qué... Que la memoria me conserve como el habitante eterno de tu piel -desnuda ante el sol de la primera tarde plena- que me dio la bienvenida a las puertas de tu vida. Que no se pierda tu voz melodiosamente rasposita, que vuelva a decir palabras grandes rozando mi oído. Que así sea.

Y a salvo la memoria de aquella otra medianoche, tan cercana, el principio de una celebración todavía nuestra que ahora termina: un beso en la punta de tu nariz, tu rostro iluminado. Y seguimos jugando, interminablemente, puntos negros en fichas blancas, un juego que no quiero ganar, un juego que no puedo perder. Bésame mucho...

Noche 13. Medio día. Media semana. Es como cualquier domingo en la mañana: unos cuantos extraviados, recogiendo el espíritu maltrecho de la última celebración nocturna. El estruendo omnipresente es ahora sólo algún ensayo igualmente ruidoso. Y la presencia patética de las campañas electorales, vociferando entre bailes ridículos nombres que a nadie dicen nada. El vacío de la madrugada es propicio para el inesperado encuentro con un fantasma, por el que casi muero. Sea.

Noche 14. ¿Por qué me conmueve así el tren? El sonido del tren. ¿Por qué?, ¿qué entraña remueve, qué imagen invoca? El tren: un estruendo que se aleja. Que esta noche me deja acá, de regreso en este lado de la realidad, vagando en territorio comanche. Que no me deja compartir una caminata con alguien que no tiene la fuerza para... Y la lluvia, que tampoco termina de atreverse...

Noche 17. La voz prodigiosa de Iraida Noriega. La creatividad de Alex Otaloa con una guitarra acústica, una guitarra eléctrica, un par de sintetizadores. El ya no tan novedoso pero siempre fascinante arte efímero en arenilla o tinta húmeda de Pío, cineamano que concentra la vista y abre los oídos en la penumbra creciente del crepúsculo mientras el arte sonoro sucede en un foro elemental. Un regalo para quienes viven la feria desde sus orillas menos estruendosas. La noche es un falso vacío: la imaginación reconoce siempre los sonidos amados.

Noche 18. Entre el pulcro latin jazz japonés de la pianista Ritzuco Endo, su extraordinariamente potente baterista y su solvente bajista en la Casa de la Cultura, y la desganada aunque previsiblemente entusiasmante música “indie” de Vieux Farka Touré en el Foro del Lago, entre esos dos polos está la poesía narrativa de Jeremías Marquines, recibidor en esta misma noche del Premio Aguascalientes desde su diálogo con Malcolm Lowry en el “Acapulco golden” de los años 30. Para internarse en la madre madrugada, con la memoria del padre alcohol. Sin aliento.

Noche 19. Lolita se emociona ante el desafío. Y responde con excelencia, con orgullo. Un largo y alto puente, apenas el primero, ya marca la Rodada de esta noche. Carrera a 34 grados centígrados, sudor libre que se disipa en el oscuro pavimento, con la entrañable compañía del blues montado en las orejas. En la esquina noreste de la ciudad, ignorando de plano el estruendo de una fiesta en las vísperas de su final. Rodada no tan multitudinaria ni tan sonora, tal vez por la dificultad que se adivinaba: sólo 14 kilómetros, pero varios puentes que reclaman un esfuerzo adicional. “¿Traes cambios?"

Noche 20. Un vagabundo inmóvil, todavía cautivado por este oleaje humano, abandonado a la orilla de una corriente en hipnótico vaivén. Un nómada urbano plantado desde el crepúsculo frente al jardín de San Marcos, pasaje colorido y luminoso, isla flotando a la deriva, distraido por un espectáculo de indios descendiendo en círculos que parece estarse representando desde que no había mundo. Hasta que la enorme luna, ya herida, se anuncia en un horizonte inesperado. Hasta que la ausencia dolorosa se conjura en una realidad que ya no importa. Y la vuelta a casa, aturdido por una revelación que pronto entenderé.

Noche 21. Noche de espera. Oscuridad, pero no en la memoria, pero no en el deseo. Revolucionado desde lo más profundo, proyectado -casi- hasta la superficie: allá afuera sigue la vida. Afuera.

Noche 22. Santa Sabina recuerda a Rita Guerrero, abatida por el cáncer, irreemplazable: las voces que acuden como homenaje son sólo un bienintencionado agravio. Regreso a casa, con el recuerdo aún vivo de un año que sigue pasando (sigue, pasando). Otra celebración, y la ausencia crece. Algo sucederá en la madrugada. Otra vez.

Noche 23. Ha sido la noche de La Mala. Cachondería que se eleva sobre un par de hermosísimas piernas desnudas siempre bailoteando, coronada por una sencilla cabellera que reta a cualquier peinado. Sí, igual que en mi deseo ausente. La Mala, potentísimo hip hop andaluz -y una voz tan dulce- que mantiene frenética a una creciente multitud en penumbra que reta al cielo. Llovizna y ventarrón. Y la vuelta a donde todo es posible.

Noche 24. Fin de la celebración. Cansado, saturado, aturdido. Así parecen todos los que me rodean, arrastrando los pies y la mirada, no con la melancolía de lo que termina sino, tal vez, con la nostalgia de lo no ganado. La fiesta súbitamente interrumpida, apenas cuando se había escogido a la pareja. La música se disipa en el tedio del paga -apaga- y vámonos. El baile se confunde con los agónicos movimientos de la bestia herida. La multitud pierde la forma y se vuelve hacia la nada original. De vuelta a casa. (Ah, sí, también hablo de la feria)...